miércoles, 14 de febrero de 2007

Canciones y recuerdos

Hace unos años, en la cocina de un piso compartido había una cinta. Era una cinta original que uno de los ocupantes del piso había olvidado devolver a su propietario tiempo atrás. Recuerdo que cuando sonaba esa cinta en ese viejo radiocassete las cosas cambiaban. Era escuchar esas canciones y aflorar en nosotros las ganas de cocinar y, por supuesto, de limpiar la cocina. Recuerdo que jugábamos a interpretar el sentido que el artista había impregnado en esas composiciones. Que si nostálgia, que si depresión, que si alegría, que si ganas de comerse el mundo... en fin, todas las sensaciones que esas melodías nos despertaban intentaban tomar cuerpo en forma de palabras mientras la sartén freía unos huevos o en un bol la lechuga esperaba ser aliñada. Eran buenos tiempos, tiempos de descubrimientos, de inquietudes, de aprender a compartir una vivienda con iguales, con personas que con la necesidad de estudiar habían dejado su lugar natal. Y el factor de cohesión más importante en aquellos momentos era esa cinta.

En otro lugar mi padre vió un concierto por televisión de un personaje, hombre que, curiosamente, era el líder del grupo de la cinta. Quedó tan anonadado que corrió a comprarse el disco, ese directo que había visto por televisión. Sin duda alguna se convirtió en El Disco. No paraba de sonar, tanto en casa como en el coche. Recuerdo esos días en los que íbamos todos a la playa y en el equipo de música del coche sonaba y sonaba ese concierto, esas canciones. Ese disco se hizo famoso en nuestro círculo de amistades, hasta el punto de que cuando nos reuníamos con alguien la petición era clara: ¡ponlo, ponlo!

Ahora, cuando escucho esas canciones recuerdo esos tiempos no tan lejanos. Eran buenas épocas, sin duda. Pero si algo hay que cambie son los tiempos, y con ellos las personas. A veces cuesta recordar cuando las cosas eran de tal o cual modo, pués asimilamos tan rápido los cambios que ni siquiera sabemos que son cambios. Pero si hablamos de cosas que no varían debemos hacerlo de esas canciones. La Creedence Clearwater Revival me sirve para recordar, para rememorar esos tiempos en que las cosas no eran tan complicadas.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Un post verdaderamente hermoso por su sinceridad. La música siempre será una máquina del tiempo con la que recordar momentos mejores y también menos buenos.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Múisca dichosa para tiempos dichosos.
Pero la CCR es para cualquier tiempo.

Por cierto, ¿has vuelto a probar el cocinar mientras suenan?

Recomendado.

Eclipse dijo...

Flanagan,

Gracias, y llevas toda la razón del mundo: la música nos transporta. A menudo, para entender la teoría de la relevancia se usa la música: lo relevante es esa parte del mensaje que nos ordena todo el mensaje y nos permite comprenderlo. La música, ya sea en una escena de un filme o en la vida nos permite comprender una situación y recordar aquellas partes de nuestra vida que creemos que se fueron... pero que en realidad, al escuchar esas canciones, nunca se fueron.

Un saludo!

Red River,

Jejeje, he vuelto a cocinar escuchando la CCR y es una sensación agradable. La nostálgia se apodera de mi y es como si nada hubiese cambiado. La cocina se transforma para pasar a ser "aquella cocina" y el radiocassete aquel "radiocassete". Joder, ahora me he vuelto a viciar a la CCR, me gusta :)

Un saludo contracorriente!

Mr. Glasshead dijo...

Los Creedence son de mis favoritos, de hecho yo también los descubrí en una cinta, poco antes de un viaje a la expo de Sevilla 92, cuando tenía 14 años. Mi padre los puso en el casete del coche y me gustaron tanto que decidí llevármelos al viaje para escucharlos con el walk-man. Flipaba con el "Up Around The Bend".

(el otro descubrimiento de ese viaje es The River de Bruce Springsteen).

Siento como un privilegio que algunos de esos grupos me hayan marcado en momentos tan concretos, como tú expresas en el artículo.

Anónimo dijo...

La Creedence y los padres; ésa podría ser la entrada de un blog. Una entrada donde un padre fascinado por las melodías y las canciones de la Creedence pone una y otra vez el disco y deja que la música invada la casa. Sí, ese mismo vinilo (en mi caso) que sus retoños acaban sabiéndose de memoria y que indudablemente acaban por asociarlo con un recuerdo dedicado al padre. Por eso y no por otra cosa más "Have you ever seen the rain" es mi padre. Y piensas, "que narices, eran buenos, buenos". Y las generaciones pasan pero siempre queda un padre que pone a la Creedence mientras juega con su hij@.Es mi teoría. Imposible refutármela.

Saludos

Eclipse dijo...

Mr. glasshead,

"Up Around The Bend" es una canción tremenda. De hecho representa lo que es el sonido Creedence: rápido y directo, sin premoniciones. Y esas cintas... nos han descubierto tantos mundos..."gira la cinta", "ponla otra vez", eran frases asociadas a ese gran mundo. Por cierto, otro grande es The River...

Un saludo!

Elena,

Tu teoría debería estar en los manuales de "la buena influencia musical de los padres a los hijos". Sin duda alguna un padre con buen gusto musical va a incidir en sus hijos, independientemente de las modas musicales que se escuchen, independientemente de lo que escuchen los otros niños y no tan niños: los padres siempre son una referencia, y en el aspecto musical no son una excepción. Y tú eres un claro ejemplo :)

Saludos!

Anónimo dijo...

Bueno...mi padre combina la Creedence con Pink Floyd pero también con el Dúo Dinamico y Boney M...

P....pero prefiero quedarme con los dos primeros

Eclipse dijo...

Jejeje, un crack tu padre :)

X dijo...

Es cierto ese aspecto mágico, cuasi místico que encierra la música, haciéndote revivir momentos y lugares, y consiguiendo aflorar sentimientos...