lunes, 12 de marzo de 2007

Llúvia, amor y lágrimas

Le gustaba la llúvia. Esa sensación de confort dentro de su casa mientras las calles se mojaban era algo que desde siempre le había entusiasmado. Se pasaba horas mirando por la ventana, ojeando aquella calle que le había visto crecer, jugar, pasear y hacer eses en alguna que otra noche de borrachera. Y ahora estaba mojada (remember when you were young...), al igual que la planta que tenía en el balcón, al igual que aquella chica que había olvidado el paraguas y ahora corría buscando un cobijo. Sabía que, en cierto modo, se sentía protegido en su casa porque en realidad le tenía miedo al exterior. Miedo porque ese exterior un día se lo dió todo y otro se lo quitó, (...you shone like the sun) al igual que la naturaleza dota de pétalos una flor y luego se los quita. Él había cambiado, pero todo seguía igual en aquella calle mientras John Coltrane entonaba notas imposibles con su saxo. Su saxo, su saxo...

Tocando en aquel club la había conocido. Hasta que ella apareció pensó que ese instrumento sería su único amor y la música su único motivo para vivir. Pero ahí apareció ella, con ese pelo medio recogido, esos ojos pícaros y esos labios sonrientes. Cada viernes ella íba a verlo y se íba antes de que terminase de actuar, así que no tenía la oportunidad de conocerla... hasta que un día ella le esperó. Fué en salir del club cuando escuchó a sus espaldas esa voz por primera vez (now there's a look in your eyes...) pero no tuvo fuerzas para girarse. El momento que tanto había esperado estaba ahí, al alcance de la mano, pero era incapaz de darse la vuelta para decirle que sí, que quería ir a tomar una copa con ella (...like black holes in the sky), que quería conocerla y hacerle poesías. Estaba paralizado. Ella se plantó en frente y por fin pudo articular palabra. Fué algo corto y simple: ¿bailas? Mientras ella le miraba empezaron a caer gotas de llúvia y ellos bailaron, bailaron mientras un manto húmedo cubría sus cuerpos en medio de la acera, aislados de todo lo demás.

Y tal como llegó se fué. Sin decir nada, sin ni siquiera una despedida. Ese conductor borracho se la arrebató cuando ella estaba llegando al club. Siempre íban juntos, pero esa noche quedaron directamente ahí, pués ella había salido con unas amigas. Él empezó su actuación con la vista fijada en aquella silla (nobody's knows were you are...), con la esperanza de que pronto llegaría, de que sería un simple retraso, una tontería, un taxi perdido o un atasco. Pero luego tuvo esa sensación, la misma que aquella noche en que ella le habló: se quedó paralizado, mirando el fondo del local mientras las caras de los asistentes mostraban su perplejidad. Lo supo, supo qué había sucedido. Salió corriendo del local y ahí estaba (...how near or how far), inerte pero bella, siempre bella...

Pink Floyd - Shine On You Crazy Diamond

2 comentarios:

xabipop dijo...

El texto creo que posee ese tufillo a los clasicos románticos: soledad, nostalgia, mujeres inalcanzables, amores que se desvanecen...
Temáticas recurrentes en letras de algunas bandas de los sesenta.

Eclipse dijo...

xabipop, tu diagnóstico no podía ser mejor. Me has dejado "en pelotas", como suele decirse. A menudo estoy algo nostálgico... y ¿quién no viendo la escena musical de antaño?

Un saludo!