martes, 18 de marzo de 2008

Crónicas Californianas | Día 5

Aún tengo resaca de mi último viaje a Londres, una ciudad que me tiene el corazón robado. Pero antes de contar las cosas que visité esta vez, creo que debo terminar lo empezado y seguir contando lo que dio de sí el viaje por tierras californianas, que fué mucho. Y sólo estamos a la mitad del viaje... aunque por suerte las cosas permanecen imborrables en mi retina y en los miles de fotografías que realicé, que ahora mismo són el hilo conductor de la narración de este viaje. Así que levantémonos por la mañana y visitemos, de una vez por todas, Hollywood Boulevard.

Pues eso, que la archifamosa calle fué lo que visitamos por la mañana que, una vez más, nos obsequió con ese color gris tan característico. Lo primero que vimos y reconocimos fué la Capitol Records Tower, construida en 1942. Mítico edificio, sin lugar a dudas. Iniciamos luego el inevitable paseo por el Walk Of Fame que, digan lo que digan, tiene más fama que belleza. Hollywood Boulevard es una calle normal, pero que en cada una de las dos aceras hay estrellas incrustadas. Por lo demás no tiene nada que ofrecer, pero es un lugar que uno no puede dejar pasar si va a L.A. Además, muchos tramos de la calle están en obras o muy dejados... eso sí, cuando nos acercamos al Kodak Theatre la cosa se arregla un poco. Precisamente en el mirador del teatro que alberga la ceremonia de los Oscar podemos divisar, por vez primera, el Hollywood Sign al natural. Está lejos, sí, pero se ve y tenemos suficiente. Inevitable también es la visita frente al Chinese Theatre, donde los grandes del cine dejaron sus huellas para siempre.

Kodack Theatre

Después nos encaminamos hacia la meca de los melómanos: Amoeba Music. Situada en el 6400 de Sunset Boulevard, la más reciente Amoeba es la tienda de música independiente más grande del mundo. Os juro que cuando entré por esa puerta me quedé acojonado. Miles y miles de discos a la disposición del cliente. Y vamos, un mercado de segunda mano realmente increible. Allí perdí el norte y me dejé llevar por los impulsos, así que en pocos minutos tenía las manos llenas de discos. El control ya no formaba parte de mi persona y yo era consciente de eso, pero me gustaba. Era un animal de consumo impulsivo. Y todo en dólares, claro... Recuerdo que el tío que me cobró me preguntó el por qué de mi compra y todo, y me dio pegatinas, chapas e imanes a expresa petición mía (con Unai como traductor). Amoeba is my love.

Amoeba Music

Lo siguiente que hicimos fué deleitarnos con una sugerente hamburguesa en el Hooters de Hollywood, a fin de tomar fuerzas para encarar nuestras últimas horas en L.A. con garantías. Con un radiante sol que nos ayudó a rebajar nuestros estómagos made in Hooters y alguna que otra calentura con las chicas del local, nos encaminamos hacia el Hollywood Forever Cementery a fin de contemplar la tumba de Johnny Ramone. Impresionante, no puedo decir más. Más solos que la una pero con esa estatua del guitarrista custodiando sus restos para la eternidad al lado de un pequeño lago. Por mis adentros tarareé canciones de los Ramones y recordé estando en NYC las sensaciones frente lo que fué el CBGB. No pude más que darle las gracias por los buenos momentos que he pasado escuchando sus canciones antes de volver a subir a la furgoneta y encaminarme, con mis colegas, hacia Beverly Hills.

Johnny Ramone's Grave

De mansiones vimos pocas, pero para decir la verdad no vimos nada devido a los muros que las protegen. La única que vimos un poco fué una que se utilizó en El Padrino. Incluso estuvimos delante de la supuesta mansión Playboy, y digo supuesta ya que ningún cartel así lo indicaba. Después decidimos visitar dos de los clubes más emblemáticos e importantes de L.A: el Roxy y el Whisky A Go Go. Con sus características luces la mitomanía se plantó ante nosotros. Grupos como los Doors, Buffalo Springfield o Love empezaron en el Whisky. Y en frente la Hustler Hollywood Store, conocida en nuestro círculo de amistades como Amoeba Àlex. Una vueltecita a fin de contemplar las delicatesens del lugar, un refresco y carretera y manta.

Esa noche terminamos durmiendo en Victorville, en un cómodo hotel. Pero no todo fué tan fácil, pues en el primer motel que miramos tuvimos un problemilla con el propietario hindú. Después de ver las habitaciones y el olor que desprenían decidimos buscar otra cosa y el tio se cabreó. What's the problem? fué lo que más repitió de mala manera, enfurecido junto a su mujer. Nos dijo que si decíamos que no y volvíamos más tarde ya no nos daría las habitaciones. Suerte que no sacó el rifle... Así que nada, ya con un hotel en condiciones decidimos olvidar el percance con el hombre bebiendo alcohol y poniendo canciones en un jukebox. La verdad es que ese garito no estaba nada mal, y una de las camareras menos aún.

Jack Daniel's

domingo, 9 de marzo de 2008

Neil Young | London, 06/03/08

Más de un mes después del último post, muchas cosas que contar pero poco tiempo para explicarlas. Pero hay ciertos acontecimientos que consiguen agrietar las ocupaciones porque, sencillamente, necesitan ser contados. Uno de ellos es el concierto de Neil Young que presencié el pasado dia 6 de marzo en el Hammersmith Apollo de Londres. Encontrar palabras para definir tal evento puede resultar complicado, pero voy a intentarlo y, si necesito inventarme términos lo voy a hacer.

Foto: *hoodrat*

Asistir a un recital de Neil Young era uno de mis sueños y por fin lo vi cumplido. Pero no todo fue tan bien, y la culpa la tuvo esa maldita hot chocolate, que me amargó los momentos antes del concierto y los momentos después. Durante el show mi cuerpo permaneció en stand by, ya que nada podía privarme de disfrutar ese momento tan esperado para mi. El recinto, el Hammersmith Apollo, es sencillamente perfecto. Llegué con mi amigo Pep, recogimos las entradas y nos adentramos en el bar del auditorio a esperar que empezara el concierto. Benditos sofás y bendita la siesta que nos pegamos, aunque como ya he comentado yo no estaba al 100%. Llegó el momento de entrar en la sala y descubrir los encantos de uno de los auditorios más importantes de la ciudad. Estábamos situados en la platea, a unos veinte metros del escenario. Una buena situación para ver a un genio crear obras de arte.

Foto: *hoodrat*

A las 19.30 empezó puntual Pegi Young a tocar. Aproximadamente estuvo 45 minutos cantando country. Estuvo bien, pero la impaciencia de la gente para ver a su marido era palpable. Una pausa y se obró el milagro. Un taburete, unas guitarras rodeándolo, dos pianos, harmónicas y un sintetizador. Y de repente salió un tipo aguantando un lienzo y camuflándose detrás de él... era Neil Young. En ese momento me hice creiente, pues vi que Dios realmente existe y es de carne y hueso. Con la piel de gallina mi ídolo se sentó y atacó con la esperada From Hank To Hendrix. No podía creer lo que estaba viendo, os lo digo de verdad. Y menos pude creerlo cuando el siguiente tema fue mi favorito, Ambulance Blues. Las piernas me temblaban y no era para menos. Imaginaros a Neil Young sentado en un taburete, iluminado por un foco, guitarra en mano, harmónica en boca y cantando esa canción. Hoy sigo sin creer que presencié esos momentos.


A la obra maestra le siguieron Kansas y A Man Needs A Maid, tocada con el primero de los dos pianos y cuyos arreglos orquestrales fueron suplidos de forma magnífica por el sintetizador del maestro Young. Luego vinieron dos puntos fuertes. El primero fue la magnífica interpretación de Harvest y el segundo uno muy esperado para un servidor: After The Gold Rush. No he contado las veces que he cantado esta canción intentando emular a su creador. En ese instante lo tenía delante, frente a su segundo piano, interpretando una pieza magistral de un no menos sublime disco. Las geniales Old King y Love Art Blues hicieron su aparición antes de que el Neil Young tocara tres canciones seguidas del disco Harvest: Heart Of Gold, Out On The Weekend y Old Man. La primera era de esperar que la tocase, pero la segunda fue realmente una sorpresa para mi. Pero mención especial merece la magistral interpretación de esa Old Man. Sólo podía aplaudir y esperar que el genio volviese a escena después de la pausa con su Old Black...

Excitación e impaciencia era lo que sentía justo antes de que las primeras notas de The Loner inundaran mis oídos. Majestuosa y poderosa. Dirty Old Man y Spirit Road, geniales las dos, quedaron eclipsadas por una canción clásica entre clásicas. Por una composición totémica dentro de la discografía del canadiense. Ni más ni menos que Down By The River. Sublime. Consiguió hacerme enloquecer y recordar esas tardes de llúvia escuchando esas fraseos de guitarra y cantando el estribillo con toda mi pasión. Ahora podía hacerlo junto a Él. Pero sin tiempo para recuperarme llegó uno de los mejores momentos de todo el recital: Hey, Hey, My, My (Into de Black). Acojonante, bestial, ruda y agresiva. Una auténtica bacanal de sonido es lo que se marcó el maestro. Un mural sónico de fiereza pura, de aparente descontrol y de no domesticación. Y todo acompañado de ese traje manchado de pintura. Roll Another Number y Oh, Lonesome Me sirvieron de pausa. La segunda cantada con todo el sentimiento, tal como merece una canción de su calibre. La electricidad volvió con The Believer, pero fue con Powderfinger cuando la disfruté más. Una de mis canciones favoritas y la estaba escuchando en directo. ¿Qué más podía pedir? Algo más, sí, como por ejemplo el abrumador final con No Hidden Path.

Foto: *hoodrat*

Todo el Hammersmith de pie para aplaudir a uno de los artistas más importantes del siglo XX. Pero ojo, que la cosa no había terminado ahí... Un bis, sólo un bis, pero menudo bis: ¡Fuckin' Up! Todos levantados, cantando el estribillo y dejando libre nuestro lado más salvaje. Realmente impresionante la despedida brindada a un auténtico genio de la música, a un tipo que ha sabido sobrevivir a todas las épocas con entereza y buen hacer. Le admiro, y desde aqui quiero darle las gracias por ese día. Salí de allí, con mi amigo Pep, con la certeza de haber vivido un momento histórico. Siempre tendré esas sensaciones conmigo. Ahora puedo morir un poco más tranquilo. Y no olvido que Ralph Molina estaba ahí...


¡Keep on rockin' in the free world!

Nota: Las fotos no són mías ya que no pude tomar ninguna en condiciones y no corresponden al mismo concierto al que asistí. Creo que la mayoría són del día antes.



martes, 5 de febrero de 2008

Crónicas Californianas | Día 4

La mañana amaneció, como era habitual, envuelta en una espesa niebla. Pero eso no fue motivo suficiente para que nuestros cuerpos se aburriesen y dejasen escapar la posibilidad de disfrutar de uno de los parques temáticos más importantes del mundo: el Universal Studios de Hollywood. Antes de llegar a la taquilla entramos en una especie de submundo lleno de tiendas y tiendas que, ya de noche, se convierten en el cebo ideal para miles de turistas que cada día visitan el parque. El negocio es el negocio, amigos, y los norteamericanos saben más que nadie en este campo. Destacar que entre las tiendas se encontraba una impresionante guitarra abanderando el Hard Rock Cafe de Los Angeles. Pero para guitarras las de Las Vegas... En fin, ¡Vámonos al parque a pasarlo bien!

El Unversal Studios es realmente extenso. Lo primero que hicimos fue pasar un poco de miedo en la House Of Horrors. La verdad es que vas cagado durante todo el trayecto, pero a la que te pegan el susto te partes de risa. Los actores están realmente bien caracterizados, casi a punto de rodar una película de miedo made in Hollywood. Lo interesante es pasear por las calles del parque y saborear esos detalles del cine, como por ejemplo el Dodge Charger de 1970 utilizado en The Fast And The Furious, o el mítico coche de los Blues Brothers. Además de atracciones también hay espectáculos. Nosotros asistimos a uno de animales actores, a una demostración de efectos especiales y a otro donde se mostraba el fuego como elemento principal. Pero lo realmente interesante son las atracciones, como la de Terminator 2: 3D, la de Shrek 3D, la de la momia o la de Jurassic Park, un Tutuki Splash a lo béstia y ambientado en una etapa donde los dinosaurios dominan la tierra. Destacar también el tour por los diversos decorados míticos de Hollywood, como el Bates Motel o la casa de su propietario. En dicho tour el espectador se ve inmerso en situaciones típicas de las películas, como inundaciones en el metro, efectos de llúvia, fuego. Sorpresa tras sorpresa.

Universal Studios

Valorando la visita al Universal Studios puedo decir que fue positiva, aunque creo, a opinión estrictamente personal, que le dedicamos demasiado tiempo en detrimento de otras cosas interesantes que queríamos visitar. Lo que yo recomiendo, y más teniendo dos días escasos de tiempo para visitar L.A., es que uno visite las atracciones más significativas, como el Terminator, o el Jurassic Park, que haga el tour de los decorados y que prosiga la visita a la ciudad de los Lakers. Pero repito, es una opinión meramente personal y depende de las prioridades de cada uno.

Benvinguts a Santa Monica!

Ya que la noche se nos echó encima sóló pudimos visitar Santa Monica de noche. Cenamos en un exclusivo restaurante, por un día, y nos encaminamos hacia el famosísimo muelle, escenario de tantas y tantas películas. Pamela Anderson no estaba allí, pero sí en nuestras mentes, salvando a la gente con su salvavidas y con sus dos boyas portátiles en el momento en que traspasamos el cartel cuidadosamente iluminado. Pudimos contemplar la mítica noria e inmortalizar unos instantes realmente agradables de paseo por el muelle. Por cierto, una franquícia de Bubba Gump Shrimp Company se encuentra allí. Nos relajamos contemplando las olas picar contra la playa y contemplando Los Angeles desde ese privilegiado lugar.

La nòria de Santa Monica

Creo que el colofón de la noche no lo puso el amigo Jack ni un buen vino californiano, aunque ponga una foto a continuación. La guindilla de la noche la puso el placer de llegar al hotel y encontrarse esas camas suaves, a fin de garantizar un óptimo descanso para el turista. Incluso alguno de nosotros tuvo la fortuna de dormir con un cuadro de Elvis encima de la cabeza. A otro le tocó Marilyn. Yo prefiero un cuadro de Jack Daniel's.

jueves, 17 de enero de 2008

Lugares Míticos | Max's Kansas City


Desde hace unos días no paro de pensar en New York City, una ciudad que me marcó de por vida. Ardo en deseos de volver a pasear por sus calles, de terminar los días con el cuello molido de tanto mirar hacia arriba, de viajar en la red de metro más larga del mundo, de ir a Ellis Island, de volver a subir al Empire State, de contemplarlo desde lo alto del Rockefeller Center y, sobre todo, de volver a impregnarme de la enorme historia musical que alberga. Tengo ganas de volver a estar delante de lo que fue uno de los clubes más importantes del underground newyorkino de finales de los '60: el Max's Kansas City.

Fundado por Mickey Ruskin en diciembre de 1965, en seguida se convirtió en el punto neurálgico de los artistas más vanguardistas de la ciudad, entre ellos Andy Warhol. Y hablar de Andy Warhol es hacerlo de uno de los grupos que lideró el escenario del Max's en esos tiempos: The Velvet Underground. Precisamente allí hicieron su último concierto con Lou Reed, el famoso The Velvet Underground: Live at Max's Kansas City. Por cierto, se comenta que este concierto fue el primer pirata en editarse bajo un sello discográfico, pero yo no lo sé, así que espero que los eruditos puedan sacarme de dudas. En fin, que la historia del Max's la podéis encontrar en la Wikipedia. A mi lo que me interesa es contaros las sensaciones que tuve estando delante del 213 de Park Avenue, o lo que es lo mismo, la Cuarta Avenida. Para seros sinceros me informé poco antes de ir, tan poco que ni siquiera sabía que el club ya no existía. Al principio no vi nada en ese nº 213, así que entramos en un hotel que hay al lado y preguntamos. El tío quiso ayudarnos pero no tenía información. Igual el nº estava equivocado... pero no. Así que volvimos delante y la sorpresa para mi y mis amigos fue encontrar una placa en honor al Max's. Es sólo una placa, sí, pero demuestra que allí hay un pedazo de la história de la música y de la cultura de la ciudad. Me hubiese gustado encontrar lo mismo en el 31 de Tottenham Court Road, en Londres, en el lugar donde estuvo el UFO Club. Pero eso es otra historia...

Allí y no en otro sitio Lou Reed había tocado por última vez con la Velvet Underground. Por esa puerta había entrado Andy Warhol y ahora nosotros estábamos contemplándola. Fue algo realmente emocionante pese al desencanto inicial que provocó la notícia de que el club ya no existía. Otra vez voy a informarme hasta hartarme. La placa que había rezaba lo siguiente:

--Max's Kansas City 1965-1974--

At this site Mickey Ruskin opened his famous restaurant, bar, music venue and hangout, wich Andy Warhol described as "the coming together of Pop Art and Pop Life somewhere between a Viennese coffe house, and artist's salon and an American Bohemia." A natural intersection of art and music, Robert Rauschenberg was a regular, the Velvet Underground Played, and punk was born from performances by The New York Dolls and The Ramones.

Max's Kansas City

Un lugar emotivo que visitar para un melómano, como decenas de otros clubes. Por desgracia hay poco tiempo para visitarlos todos, pero por suerte hay ganas de volver a la Gran Manzana para conocerla mejor, para saciar el mono del miticismo y, como no, para deleitarse con los excelentes Jack Daniel's que preparaba el amigo Bob. New York City is waiting...



jueves, 10 de enero de 2008

Mystic Siva | Mystic Siva (1970)

Aparco por unos momentos las Crónicas Californianas porque siento la terrible necesidad de hablar de un disco, un disco que me absorve hasta dejarme sin aliento. Empiezo el día y lo pongo en el iPod con la opción "repetir" activada, así no parará de sonar hasta que yo tenga bastante, hasta que mi mente esté saciada de psicodelia de la pura. Y por si no tenía bastante hoy mismo me ha llegado a casa la lujosa reedición en cd de tan preciada joya para los oidos. La verdad es que es un digipack con unas tapas duras de verdad. Da gusto abrirlo y poner el disco, y que la música y el arte de unos adolescentes fluya sin restricciones.

Estamos hablando de Mystic Siva, un grupo de Detroit que en 1970 editó uno de los discos más oscuros y buscados para los devoradores de psicodelia americana. Alucino imaginando a Marc Heckert (14 años) tocando su órgano con la inevitable influencia del primer disco de The Doors, a Art Thienel (15 años) marcando las pautas del desarrollo musical con su bajo, a Al Tozzi (15 años) punteando la guitarra de esa manera y dando forma a grandes solos psicodélicos con su guitarra y a Dave Mascarin (15 años) tocando la batería, cantando, escribiendo todas las canciones e ideando el diseño gráfico del disco.

No puedo entender como unos chicos de su edad consiguieron concebir una obra de tal magnitud, que empieza con la poderosa Keeper Of The Keys, un tema que ya nos traza por donde iran los tiros, con una fuerte base de órgano, bajo y batería, y con el potente solo de Tozzi que parece no tener fin. Y dura y dura... y me encanta... desearía que no terminara. Mientras otra guitarra se solapa por debajo creando unas interesantes texturas musicales. Y Mascarin... esa voz no parece la de un chico de 15 años. Y de la catársis psicodélica nos sumergimos en And When You Go, un tranquilo tema dominado por el organillo, una tranquila guitarra y la nostálgica voz de Mascarin. Tranquilo y relajante, recordando aquello que hicieron los dos antes de que ella se fuera. Y como si nada volvemos a la fiesta con Eyes Have Seen Me, cuyo poderoso y pegadizo riff ya forma parte de mi vida. Esta vez Mascarin canta con la ayuda de los coros en alguna frase y con la siempre presente base órgano-guitarra-bajo-percusión. Pero aquí Tozzi utiliza una guitarra más ácida, más acorde con los sonidos lisérgicos californianos. Mientras Mascarin recita cosas sobre ella la banda toca y toca... y grabaron todo el disco en un solo dia.

Tras finalizar de forma súbita el tema entramos en el mundo Doors con Come On Closer. Sin duda alguna Jim Morrison y los suyos están presentes en esta excelente composición de tintes blueseros que nos transporta a Venice Beach tres años antes, cuando Jim & Cia editaron su poderoso disco debut. Es en detalles como Come On Closer cuando queda patente la influencia de una gran banda. Por cierto, sublime final. Sunshine Is Too Long muestra una curiosa percusión y un hermoso ritmo por parte de la guitarra y el órgano. Tozzi se luce una vez más, pero ahora a menos volumen que las otras veces, con un solo marca de la casa. No sé yo pero ese ritmo con la guitarra me recuerda a Jimi Hendrix... Y llegamos a uno de los puntos álgidos del disco: Spinning A Spell, una lisérgica composición que adquiere más potencia conforme van pasando los minutos. Los Doors, otra vez los Doors... pero esta vez con la inclusión de un acurado solo de guitarra, que entra demoledor, como una hacha partiendo un trozo de madera. Un solo de heavy psychedelia, eso es. Grandioso tema para cerrar la primera cara del disco.

Y una vez le damos la vuelta al plástico nos encontramos con Supernatural Mind y su tétrico inicio, para luego desembocar en un mural sónico de lo más agradable. El órgano de Heckert no para, no para... Y Mascarin en el estribillo marca la pauta para que Tozzi entre avasallador, devastador y demoledor. Me pongo de rodillas ahora mismo para idolatrar lo que suena: psicodelia, psicodelia y más psicodelia. Sin duda uno de los mejores cortes del disco. Find Out Why es otro tranquilo y melancólico tema para tirarse en el sofá y recordar aquellos maravillosos años. Un poco de suavidad no viene nada mal, escuchando el desarrollo organístico, sobre todo para encarar Magic Luv, una auténtica bomba de relojería. Mascarin se sale, al igual que sus colegas. Se me estremece la piel cuando escucho el macabro estribillo, para dejar paso a unos ácidos y blueseros punteos de guitarra. Hipnótico y alucinante tema. Touch The Sky empieza con un agradable ritmo que deriva en otro solo de Tozzi, esta vez también a menos volumen, así que podemos apreciar el trabajo del resto de músicos con más claridad. Pero que queréis que os diga, a mi me mola cuando el tio graba alto. Y finaliza el disco con una de las composiciones más desarrolladas instrumentalmente: In A Room. La intro de la canción es acurada y realmente nos prepara para lo que va a venir después, un grito de Mascarin que deriva en algo parecido a un pato (quizás escuchó algo de Syd Barrett antes), para luego recitar y recitar con una potente base rítmica de trasfondo. A destacar el perpetuo órgano de Heckert en conjunción con la guitarra de Tozzi. Pero no nos olvidemos de Thienel y su bajo, que durante todo el disco arropa los dos instrumentos estrella. Y ahora aullidos... Syd Barrett está presente... who are you?! Tétrico final para un disco sublime.

Este es un trabajo ineludible para los amantes de la psicodelia americana y los aficionados a la música en general. Una autentica obra maestra que, de haber sido grabada en condiciones, sería más y más espectacular. Los propios Mystic Siva reconocen que la mezcla final no les terminó de contentar, ya que en el estudio donde grabaron el rock no era una de sus especialidades... No obstante les salió un disco redondo y que podéis descargar en el siguiente link, gentileza de ChrisGoesRocks

Mystic Siva | Mystic Siva (1970)

sábado, 5 de enero de 2008

Crónicas Californianas | Día 3

Más de un mes desde el último post. Las cosas a veces van así, trabajo, obligaciones y, al llegar a casa, ganas de descansar, escuchar música y relajarse. Y así pasando los días hemos llegado al nuevo año, un año que espero que sea favorable para todos vosotros en todos los aspectos. Para mi es un año de cambios importantes, de un asentamiento laboral definitivo, así como tiempo para vislumbrar un futuro con garantías y que me permita seguir haciendo todo lo que me gusta y deseo. Como por ejemplo seguir viajando por el mundo acompañado de buenos amigos mientras las notas siguen sonando...

El tercer día en California empezó temprano, ya que desde Bif Sur debíamos llegar a Los Angeles a una hora concreta, pues teníamos entradas para ver a los Lakers, uno de los equipos más míticos de la NBA. Así que entre niebla y más niebla poca cosa vimos de la escarpada costa, aunque algo sí que se intuía... En una de las paradas pudimos contemplar a focas viviendo en estado natural, mientras las olas del siempre alterado Pacífico golpeaban las rocas. Vale la pena pasarse un rato viendo las focas para contagiarse de su calma, y más en los tiempos de estrés en los que vivimos.

En estat natural...

Pero el camino debía continuar y, a fín de llegar a tiempo dejamos la Route 1 por la 101. No voy a nombrar todos los cochazos que vimos en la autopista para no hacerme pesado, pero sí que voy a decir que vimos algo realmente asombroso: un seat 600 tunning. Y está fotografiado. Si a alguien le interesa que me lo comente por mail, ya que prefiero poner una foto del espectacular Mustang que nos adelantó. Rancheras de ensueño, camiones personalizados, Harleys, Mustangs... Viajar por USA es distinto y punto. Y me estaría toda la vida viajando por esas carreteras, saboreando lo genuino, lo espectacular y lo exagerado. Y estoy seguro de que terminaría comprándome una ranchera en uno de esos espacios típicos de venta de segunda mano. Pero bueno, dejemos los sueños para otro rato que hemos llegado a L.A.

Los Angeles es algo realmente inabarcable. Imaginad las típicas rondas de Barcelona pero con seis carriles por banda. Y en seguida uno se da cuenta de que ha llegado a la meca del cine viendo los murales dibujados en las paredes, motivos de películas y de actores que ya forman parte de la historia del séptimo arte. El hotel se encuentra en pleno Hollywood, a un tiro de piedra de la famosa Capitol Records Tower, la primera torre de oficinas circular del mundo. Genial hotel de la cadena Best Western y que recomiendo desde estas líneas. Pero poco tiempo podíamos perder en el hotel porque nuestra visita al Staples Center estaba cercana, muy cercana, así que con toda la ilusión del mundo para ver un partido de los Lakers allí nos dirigimos.

Las sensaciones que tuve en los momentos previos a la entrada al Staples Center son similares a las previas de un partido del Barça en el Camp Nou. Me justifico: famílias acudiendo al estadio con las camisetas de los Lakers, niños merodeando por los alrededores con la ilusión de ver a sus ídolos, parejas,... todos haciendo tiempo antes de que las puertas abriesen. Y todas las escenas custodiadas por la mítica estatua de Magic Johnson, que se destaca por encima de todo por lo que representa: a uno de los mejores jugadores de la historia.

Magic... per sempre

Una vez dentro todos directos a la tienda a comprar y luego a buscar el asiento. Imponente. Así es el Staples Center por dentro, con capacidad para veinte mil personas. Después de comer algo en los múltiples puntos de venta empezó el espectáculo. Todos de pie para escuchar el himno de los EUA cantado por una chica y a presentar a los jugadores. Como no puede ser de otra manera la ovación de la noche fue para Kobe Bryant, que hizo 33 puntos sin despeinarse. El básquet que se practica en la NBA es otro mundo y quedó patente desde el primer momento. Los Lakers ganaron y todos felices para casa. Al igual que Jack Nicholson (miradlo en la foto, a pie de pista, con una chaqueta marrón y sus gafas de sol), asistente de lujo en todos y cada uno de los partidos. Fue curioso poder ver como el actor deja paso al forofo... Nosotros, por nuestra parte, nos fuimos con las sensaciones que uno puede tener después de asistir a uno de los espectáculos deportivos más grandes del mundo.

Lakers!

Y, como no podía ser de otra manera, la primera noche en L.A. terminó bañada en alcohol en un bar cerca del hotel. Siempre se agradece un poco de whiskey por la noche, así que brindamos por California, por L.A., por los Lakers, por sus animadoras, por Kobe Bryant y por la madre que nos parió.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Crónicas Californianas | Día 2

El segundo día en la ciudad de San Francisco amaneció más claro que el anterior. Nuestro cuerpo pedía más huevos y bacon así que volvimos a desayunar al Johnny Rockets del Fisherman's Warf. Nuestro siguiente destino, por accidente, fue la Coit Tower, que tiene un buen mirador para saborear la ciudad y la bahía desde otro punto de vista. Digo que fuimos por accidente porque nuestra intención inicial era ir al tramo de Lombard Street más famoso, el denominado the crookedest street in the world. Así que prescindiendo por unos momentos del GPS, que de seguirlo aún estaríamos dando vueltas por San Francisco, nos dirigimos a contemplar esas cinco famosas curvas, testimonio de lujo de películas como What's Up, Doc?, videojuegos como Grand Theft Auto: San Andreas, o series como Futurama. La verdad es que es curioso descender en auto por este sitio, a la vez que los taxis lo bajan derrapando.

Y sin más preámbulos nos dirigimos de nuevo al Golden Gate Bridge para admirarlo de día y darle la importancia que merece como icono de la ciudad que es. Con la luz del día el puente es distinto, más espectacular e imponente. Su color rojo contrasta a la perfección con el immaculado cielo azul con el que San Francisco nos obsequió. Yo hubiese preferido algunas nubes, a fin de tomar fotografías con los efectos que un cielo con nubes puede ofrecer. Pero bueno, que menos da una piedra y el puente tuvo un reportaje fotográfico ganado a pulso.

Aún con la imagen del coloso en nuestras mentes proseguimos nuestro viaje hasta llegar a la localidad de Santa Cruz, a fin de contemplar sus playas y poder decir "yo he estado en la meca del surf". Esa imagen de la playa con el parque de atracciones al lado es algo que sólo había visto en las películas. Ahora era real. Lo malo es que el parque, con su sinuosa montaña rusa, estaba cerrado, así que era el escenario perfecto para desarrollar un filme de terror. Unas cuantas compras y a la carretera, que ya oscurecía (eran las 17h).

Lo que sucedió después podríamos denominarlo como la bordeline night, ya que era una de las dos noches que no teníamos reserva de hotel. Así que con un huevo en cada mano nos plantamos en Carmel-By-The-Sea, un pueblo cuyo alcalde un día se llamo Eastwood, Clint Eastwood. Atrás dejamos la ciudad de Monterey y su famoso festival del '67. Carmel es un pueblo de etiqueta, y lo llamo así porque en la mayoría de bajos de las casas hay galerías de arte. Así que viendo tanta pintura lo que hicimos fue contemplar el cielo estrellado desde la oscuridad de su playa... una oscuridad donde los amantes en potencia aprovechan para consagrar su amor, o al menos eso me pareció ver... Así que viendo el panorama buscamos un motel por la zona pero los precios caros nos obligaron a aventurarnos por la carretera. Al final tuvimos suerte, no sin antes frustrarnos en varias ocasiones. Nos alojamos en Big Sur, concretamente en el Big Sur Lodge. Esas habitaciones caídas del cielo en ese parque natural de secuoyas eran realmente confortables. Así que sin cenar porque las pocas tiendas que había por la zona estaban ya cerradas, consultamos con la almoada el devenir de nuestro particular California Dreamin'. Y yo con el mono de Jack...