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domingo, 9 de marzo de 2008

Neil Young | London, 06/03/08

Más de un mes después del último post, muchas cosas que contar pero poco tiempo para explicarlas. Pero hay ciertos acontecimientos que consiguen agrietar las ocupaciones porque, sencillamente, necesitan ser contados. Uno de ellos es el concierto de Neil Young que presencié el pasado dia 6 de marzo en el Hammersmith Apollo de Londres. Encontrar palabras para definir tal evento puede resultar complicado, pero voy a intentarlo y, si necesito inventarme términos lo voy a hacer.

Foto: *hoodrat*

Asistir a un recital de Neil Young era uno de mis sueños y por fin lo vi cumplido. Pero no todo fue tan bien, y la culpa la tuvo esa maldita hot chocolate, que me amargó los momentos antes del concierto y los momentos después. Durante el show mi cuerpo permaneció en stand by, ya que nada podía privarme de disfrutar ese momento tan esperado para mi. El recinto, el Hammersmith Apollo, es sencillamente perfecto. Llegué con mi amigo Pep, recogimos las entradas y nos adentramos en el bar del auditorio a esperar que empezara el concierto. Benditos sofás y bendita la siesta que nos pegamos, aunque como ya he comentado yo no estaba al 100%. Llegó el momento de entrar en la sala y descubrir los encantos de uno de los auditorios más importantes de la ciudad. Estábamos situados en la platea, a unos veinte metros del escenario. Una buena situación para ver a un genio crear obras de arte.

Foto: *hoodrat*

A las 19.30 empezó puntual Pegi Young a tocar. Aproximadamente estuvo 45 minutos cantando country. Estuvo bien, pero la impaciencia de la gente para ver a su marido era palpable. Una pausa y se obró el milagro. Un taburete, unas guitarras rodeándolo, dos pianos, harmónicas y un sintetizador. Y de repente salió un tipo aguantando un lienzo y camuflándose detrás de él... era Neil Young. En ese momento me hice creiente, pues vi que Dios realmente existe y es de carne y hueso. Con la piel de gallina mi ídolo se sentó y atacó con la esperada From Hank To Hendrix. No podía creer lo que estaba viendo, os lo digo de verdad. Y menos pude creerlo cuando el siguiente tema fue mi favorito, Ambulance Blues. Las piernas me temblaban y no era para menos. Imaginaros a Neil Young sentado en un taburete, iluminado por un foco, guitarra en mano, harmónica en boca y cantando esa canción. Hoy sigo sin creer que presencié esos momentos.


A la obra maestra le siguieron Kansas y A Man Needs A Maid, tocada con el primero de los dos pianos y cuyos arreglos orquestrales fueron suplidos de forma magnífica por el sintetizador del maestro Young. Luego vinieron dos puntos fuertes. El primero fue la magnífica interpretación de Harvest y el segundo uno muy esperado para un servidor: After The Gold Rush. No he contado las veces que he cantado esta canción intentando emular a su creador. En ese instante lo tenía delante, frente a su segundo piano, interpretando una pieza magistral de un no menos sublime disco. Las geniales Old King y Love Art Blues hicieron su aparición antes de que el Neil Young tocara tres canciones seguidas del disco Harvest: Heart Of Gold, Out On The Weekend y Old Man. La primera era de esperar que la tocase, pero la segunda fue realmente una sorpresa para mi. Pero mención especial merece la magistral interpretación de esa Old Man. Sólo podía aplaudir y esperar que el genio volviese a escena después de la pausa con su Old Black...

Excitación e impaciencia era lo que sentía justo antes de que las primeras notas de The Loner inundaran mis oídos. Majestuosa y poderosa. Dirty Old Man y Spirit Road, geniales las dos, quedaron eclipsadas por una canción clásica entre clásicas. Por una composición totémica dentro de la discografía del canadiense. Ni más ni menos que Down By The River. Sublime. Consiguió hacerme enloquecer y recordar esas tardes de llúvia escuchando esas fraseos de guitarra y cantando el estribillo con toda mi pasión. Ahora podía hacerlo junto a Él. Pero sin tiempo para recuperarme llegó uno de los mejores momentos de todo el recital: Hey, Hey, My, My (Into de Black). Acojonante, bestial, ruda y agresiva. Una auténtica bacanal de sonido es lo que se marcó el maestro. Un mural sónico de fiereza pura, de aparente descontrol y de no domesticación. Y todo acompañado de ese traje manchado de pintura. Roll Another Number y Oh, Lonesome Me sirvieron de pausa. La segunda cantada con todo el sentimiento, tal como merece una canción de su calibre. La electricidad volvió con The Believer, pero fue con Powderfinger cuando la disfruté más. Una de mis canciones favoritas y la estaba escuchando en directo. ¿Qué más podía pedir? Algo más, sí, como por ejemplo el abrumador final con No Hidden Path.

Foto: *hoodrat*

Todo el Hammersmith de pie para aplaudir a uno de los artistas más importantes del siglo XX. Pero ojo, que la cosa no había terminado ahí... Un bis, sólo un bis, pero menudo bis: ¡Fuckin' Up! Todos levantados, cantando el estribillo y dejando libre nuestro lado más salvaje. Realmente impresionante la despedida brindada a un auténtico genio de la música, a un tipo que ha sabido sobrevivir a todas las épocas con entereza y buen hacer. Le admiro, y desde aqui quiero darle las gracias por ese día. Salí de allí, con mi amigo Pep, con la certeza de haber vivido un momento histórico. Siempre tendré esas sensaciones conmigo. Ahora puedo morir un poco más tranquilo. Y no olvido que Ralph Molina estaba ahí...


¡Keep on rockin' in the free world!

Nota: Las fotos no són mías ya que no pude tomar ninguna en condiciones y no corresponden al mismo concierto al que asistí. Creo que la mayoría són del día antes.



miércoles, 7 de febrero de 2007

Neil Young | After The Gold Rush (1970)


Este disco es especial. Lo supe desde el primer momento en que escuché
los primeros acordes de guitarra de Tell Me Why. Exquisito y depurado
son dos de los adjetivos con los que se puede definir. Y pensar que
todo empieza con ese ...tell me why... para llegar después a un clásico
absoluto, After The Gold Rush, donde el piano y la harmónica crean una
atmósfera que invita a recordar, a recordar lo que pasó en la costa
oeste de los Estados Unidos cuando algunos querían retener lo que en
realidad no les pertenecía, cultivando ese sentimiento racista pero sin
acabar con las esperanzas de los que emigraron en busca de oro. Siempre
me acuerdo, al escuchar esta canción, de Fulgor y Muerte de Joaquín
Murieta
, obra de Pablo Neruda que, por cuestions personales marcó mi
adolescencia.

Después de Only Love Can Break Your Heart, un agradable medio tempo
que en apenas tres minutos logra poner de buen humor, el maestro
canadiense retoma el tema del racismo con su célebre Southern Man,
tema en el que denunca este fenómeno en los estados del sur. Puede que
esta canción sea más famosa por lo que provocó que por sí misma, ya que
precisamente un grupo sureño, y de nombre Lynyrd Skynyrd, respondió a Tito diciendo que Alabama era un hojar... un dulce hojar. Rock directo con los típicos ramalazos de guitarra del genio es lo que encontramos en este corte, perfectamente enmarcado con esa base rítmica de bateríay piano.

Un minuto y veinte segundos. Esto es lo que dura Till The Morning
Comes, una de esas pequeñas maravillas que podemos encontrar en este
disco. A mi me da la sensación de que es como un paréntesis entre dos
grandes canciones, en este caso entre Southern Man y Oh, Lonesome
Me, canción totalmente diferente a la primera. El ritmo enrabiado da
paso a una tierna balada, donde la voz del canadiense se luce con su
falsete y, sobre todo, con ese sentimiento que impregna en cada una de
sus composiciones. Y siempre ese piano... y esa harmónica...

Don't Let It Bring You Down es otra gran canción, con un estribillo
que se pega a los huesos para pasar a formar parte de los mismos.
Encuentro que es una canción ideal para conducir --de hecho todo el
disco lo es-- mientras pasan montañas y montañas, con ese medio tempo
perfectamente armonizado con las dotes vocales del gurú buffaliano.
Pero volvamos al piano y a la nostálgia con Birds, otra de esas gemas
de dos minutos con la que el artista consigue estremecer a base de
simplicidad y complejidad a la vez. ¿Quién es capaz de hacer tanto con
tan poco? Piano y voz unidos en una simbiosi perfecta.

Pero no... él no se olvida del rock. Con When You Dance You Can Really
Love nos devuelve al mundo de la guitarra eléctrica y rasgada, ese
mundo que le ha valido el apodo de Padrino del Grunge. Este tema es un
despertar, un despertar de ese sueño provocado por bellezas como
Birds, un despertar directo y avasallador, que incita a practicar ese
ya clásico air guitar sin virtuosismos, sólo con una chapa de Jonny
Rotten
en la camisa... ¿Y luego? Pués una invitación a creer en uno
mismo con I Believe In You, canción donde los coros se llevan una
parte importante del protagonismo, apuntalando la gloriosa voz del
canadiense. Si su falsete fuera oro le llamarían Gold Man...

Y terminamos este viaje musical con un minuto y treinta y tres segundos
de belleza. Cripple Creek Ferry huele a momentos de inspiración, a
uno de esos instantes que todos tenemos pero que no sabemos expresar. Él
puede hacerlo y aquí nos da fe de ello. Después de todo esto concluyo
que After The Gold Rush es una obra maestra absoluta, ineludible para
cualquier aficionado a la música... y al arte.

Y todo esto tiene un nombre: Neil Young


sábado, 2 de diciembre de 2006

Buffalo Springfield | Buffalo Springfield (1966)

Si algún día me preguntasen cuál es el disco de mi vida el debut de Buffalo Springfield sería un serio candidato. El grupo, compuesto por Stephen Stills, Richie Furay, Neil Young, Bruce Palmer y Dewey Martin, editaba en Atlantic este sublime álbum. Precisamente la grandeza de sus componentes, su personalidad y su lucha de egos dieron como fruto este disco pero, como no podía ser de otra manera, terminaron también con la disolución del grupo. Es un disco meloso, agradable y conciso, del que sobresalen dos genios musicales: Stephen Stills y Neil Young. Este L.P. es una muestra de calidad, vehiculada por grandes armonías vocales, guitarras apasionadas y creativas melodías, capaces de acelerar el pulso de cualquier melómano. Blues, rock, folk y country se entremezclan para crear esta gema del sonido lisérgico americano. Temas como For What It's Worth o Hot Dusty Roads son ya verdaderos clásicos, al igual que las excelentes composiciones de Neil Young, Nowaday's Clancy Can't Even Sing y Flying On The Ground Is Wrong. Experimentación a cargo del canadiense que se convierte en belleza y alimento para los oídos. Pero no todo es calma en el disco: Go And Say Goodbye, Burned, Leave y Pay The Price evocan las raíces del rock, pero sin dejar de lado ese toque personal e inmutable de sus creadores. ¿Y las restantes canciones? Sit Down I Think I Love You, Everybody's Wrong, Do I Have To Come Right Out And Say It y Out Of My Mind completan este mágico trabajo, directo y conmovedor, así como absolutamente imprescindible. Créanme, sus oídos se lo agradecerán.

martes, 10 de octubre de 2006

Neil Young | Heart Of Gold

20:30h. La pequeña sala nº1 de los cines Renoir Floridablanca de Barcelona presentaba una buena entrada si la comparamos con su tamaño. No llegábamos a 50 personas. Parejas jóvenes, otras más mayores, chicos solos, chicas solas, parejas de amigos y algún que otro hombre adulto conformábamos el público asistente. El motivo: ver el retrato musical Neil Young: Heart Of Gold, a cargo del director Jonathan Demme. Hacía tiempo que tenía ganas de ver esta película, pues Neil Young es uno de los músicos que más admiro y respeto. Cuando las luces se apagan y empieza la filmación nos encontramos viajando en coche por las calles de Nashville mientras It's A Dream suena de fondo. Nos dirigimos al Ryman Auditorium, al igual que todos los músicos que acompañarán a Neil en la première mundial en concierto del disco Prairie Wind. Durante el viaje los músicos hablan, hablan sobre Neil, sobre cómo le conocieron, sobre cómo supieron lo de su aneurisma cerebral... El propio Neil habla y comenta que él no quiere músicos contratados para tocar con él --tanto en directo como para grabar en el estudio--, lo que quiere son amigos.

Una vez empieza el concierto podemos ver la parte más humana del artista, evocando las motivaciones que le llevaron a escribir ciertas canciones. Habla sobre su padre, muerto dos meses antes, y le dedica la película, tal como se puede comprobar al final de la misma con ese for daddy impreso en la pantalla. El concierto es acústico, así que los que esperen ver al Neil Young más feroz espero que no se lleven una decepción. Con el acompañamiento de músicos --y amigos-- tales como Emmylou Harris, Ben Keith o la misma esposa de Neil, Pegi Young, el canadiense nos acerca su disco Prairie Wind íntegro. La segunda parte es un séquito de clásicos del artista, aunque eché en falta algunos temas, sobre todo esa My, My, Hey, Hey (Out Of The Blue)...

Imprescindible para los fans de Neil Young y de la buena música. Un concierto relajante, nostálgico, emotivo y carismático. Aunque para algunos Neil Young sea de otro planeta en el final del filme podemos ver que no es muy distinto a otros: solo en el escenario, con el auditorio vacío y tocando con su guitarra. Cuando termina la guarda, se levanta, mira dándonos la espalda y se va. Conozco a una persona que me dijo que si pudiera volver a nacer le gustaría ser Neil Young... Hay razones para decirlo.

miércoles, 21 de junio de 2006

Trasher

Hay momentos en los que la música nos regala pequeñas joyas. Y si hay algún artista que nos ofrezca joya tras joya este es Neil Young. La última es Living With War, una denuncia a la guerra en Irak y a la política de Bush. Es un disco eléctrico, con un Neil Young salvaje y estridente. Pero ahora me gustaría remontarme a su faceta acústica, esa que tantas veces ha provocado mi emoción con una simple guitarra y una harmónica, y en concreto al álbum de 1979 Rust Never Sleeps. Consistente en una cara A acústica y en una cara B eléctrica, este disco es una de las obras maestras de Young. Acompañado de los Crazy Horse consigue crear un disco completo e imprescindible. Todos los temas son dignos de mención, pero hoy me quedo con uno en especial: Trasher. ¿Qué mejor poema y qué mejor música?

"Thrasher"

They were hiding behind hay bales,

They were planting

in the full moon

They had given all they had

for something new

But the light of day was on them,

They could see the thrashers coming

And the water

shone like diamonds in the dew.

And I was just getting up,

hit the road before it's light

Trying to catch an hour on the sun

When I saw

those thrashers rolling by,

Looking more than two lanes wide

I was feelin'

like my day had just begun.

Where the eagle glides ascending

There's an ancient river bending

Down the timeless gorge of changes

Where sleeplessness awaits

I searched out my companions,

Who were lost in crystal canyons

When the aimless blade of science

Slashed the pearly gates.

It was then I knew I'd had enough,

Burned my credit card for fuel

Headed out to where the pavement

turns to sand

With a one-way ticket

to the land of truth

And my suitcase in my hand

How I lost my friends

I still don't understand.

They had the best selection,

They were poisoned with protection

There was nothing that they needed,

Nothing left to find

They were lost in rock formations

Or became park bench mutations

On the sidewalks

and in the stations

They were waiting, waiting.

So I got bored and left them there,

They were just deadweight to me

Better down the road

without that load

Brings back the time

when I was eight or nine

I was watchin' my mama's T.V.,

It was that great

Grand Canyon rescue episode.

Where the vulture glides descending

On an asphalt highway bending

Thru libraries and museums,

galaxies and stars

Down the windy halls of friendship

To the rose clipped by the bullwhip

The motel of lost companions

Waits with heated pool and bar.

But me I'm not stopping there,

Got my own row left to hoe

Just another line

in the field of time

When the thrasher comes,

I'll be stuck in the sun

Like the dinosaurs in shrines

But I'll know the time has come

To give what's mine.

sábado, 8 de abril de 2006

Neil Young | Everybody Knows This Is Nowhere (1969)

Hablar de Neil Young es hacerlo de un mito viviente. Y hablar de este disco es hacerlo de una de sus obras maestras. Everybody Knows This Is Nowhere, grabado junto con los Crazy Horse, es un disco impecable, sorprendente de cabo a rabo. Impacta con la rockera Cinnamon Girl y culmina con la extensa y memorable Cowgirl In The Sand. Editado en 1969, el segundo trabajo solista de Neil Young puede resultar en cierto modo una paradoja, ya que por contenido puede culminar una carrera, pero resulta que esa carrera no había hecho más que empezar. La canción que da título al disco es una corta maravilla que en seguida se pega al oído. Round & Round (It Wont Be Long) es una balada que nos relaja para llegar a la que puede que sea una de las mejores canciones del disco: Down By The River. La improvisación está latente en este tema, así como en Cowgirl In The Sand. Sencillamente conmovedor. Con The Losing End (When Yo're On) y Running Dry (Requiem For The Rockets) se completa esta obra que no debería faltar en toda colección musical. Imprescindible.

viernes, 4 de noviembre de 2005

Neil Young | Harvest (1972)


Este es, actualmente, el disco que me tiene enganchado. De principio a fin te va deleitando con un sonido folk mágico, bañado por esa eterna harmónica de Neil Young, un músico con solera y que recientemente nos ha ofrecido "Prairie Wind", cerrando así la trilogía iniciada con "Harvest" y seguida por "Harvest Moon". Larga vida a Neil Young.