martes, 5 de febrero de 2008

Crónicas Californianas | Día 4

La mañana amaneció, como era habitual, envuelta en una espesa niebla. Pero eso no fue motivo suficiente para que nuestros cuerpos se aburriesen y dejasen escapar la posibilidad de disfrutar de uno de los parques temáticos más importantes del mundo: el Universal Studios de Hollywood. Antes de llegar a la taquilla entramos en una especie de submundo lleno de tiendas y tiendas que, ya de noche, se convierten en el cebo ideal para miles de turistas que cada día visitan el parque. El negocio es el negocio, amigos, y los norteamericanos saben más que nadie en este campo. Destacar que entre las tiendas se encontraba una impresionante guitarra abanderando el Hard Rock Cafe de Los Angeles. Pero para guitarras las de Las Vegas... En fin, ¡Vámonos al parque a pasarlo bien!

El Unversal Studios es realmente extenso. Lo primero que hicimos fue pasar un poco de miedo en la House Of Horrors. La verdad es que vas cagado durante todo el trayecto, pero a la que te pegan el susto te partes de risa. Los actores están realmente bien caracterizados, casi a punto de rodar una película de miedo made in Hollywood. Lo interesante es pasear por las calles del parque y saborear esos detalles del cine, como por ejemplo el Dodge Charger de 1970 utilizado en The Fast And The Furious, o el mítico coche de los Blues Brothers. Además de atracciones también hay espectáculos. Nosotros asistimos a uno de animales actores, a una demostración de efectos especiales y a otro donde se mostraba el fuego como elemento principal. Pero lo realmente interesante son las atracciones, como la de Terminator 2: 3D, la de Shrek 3D, la de la momia o la de Jurassic Park, un Tutuki Splash a lo béstia y ambientado en una etapa donde los dinosaurios dominan la tierra. Destacar también el tour por los diversos decorados míticos de Hollywood, como el Bates Motel o la casa de su propietario. En dicho tour el espectador se ve inmerso en situaciones típicas de las películas, como inundaciones en el metro, efectos de llúvia, fuego. Sorpresa tras sorpresa.

Universal Studios

Valorando la visita al Universal Studios puedo decir que fue positiva, aunque creo, a opinión estrictamente personal, que le dedicamos demasiado tiempo en detrimento de otras cosas interesantes que queríamos visitar. Lo que yo recomiendo, y más teniendo dos días escasos de tiempo para visitar L.A., es que uno visite las atracciones más significativas, como el Terminator, o el Jurassic Park, que haga el tour de los decorados y que prosiga la visita a la ciudad de los Lakers. Pero repito, es una opinión meramente personal y depende de las prioridades de cada uno.

Benvinguts a Santa Monica!

Ya que la noche se nos echó encima sóló pudimos visitar Santa Monica de noche. Cenamos en un exclusivo restaurante, por un día, y nos encaminamos hacia el famosísimo muelle, escenario de tantas y tantas películas. Pamela Anderson no estaba allí, pero sí en nuestras mentes, salvando a la gente con su salvavidas y con sus dos boyas portátiles en el momento en que traspasamos el cartel cuidadosamente iluminado. Pudimos contemplar la mítica noria e inmortalizar unos instantes realmente agradables de paseo por el muelle. Por cierto, una franquícia de Bubba Gump Shrimp Company se encuentra allí. Nos relajamos contemplando las olas picar contra la playa y contemplando Los Angeles desde ese privilegiado lugar.

La nòria de Santa Monica

Creo que el colofón de la noche no lo puso el amigo Jack ni un buen vino californiano, aunque ponga una foto a continuación. La guindilla de la noche la puso el placer de llegar al hotel y encontrarse esas camas suaves, a fin de garantizar un óptimo descanso para el turista. Incluso alguno de nosotros tuvo la fortuna de dormir con un cuadro de Elvis encima de la cabeza. A otro le tocó Marilyn. Yo prefiero un cuadro de Jack Daniel's.

jueves, 17 de enero de 2008

Lugares Míticos | Max's Kansas City


Desde hace unos días no paro de pensar en New York City, una ciudad que me marcó de por vida. Ardo en deseos de volver a pasear por sus calles, de terminar los días con el cuello molido de tanto mirar hacia arriba, de viajar en la red de metro más larga del mundo, de ir a Ellis Island, de volver a subir al Empire State, de contemplarlo desde lo alto del Rockefeller Center y, sobre todo, de volver a impregnarme de la enorme historia musical que alberga. Tengo ganas de volver a estar delante de lo que fue uno de los clubes más importantes del underground newyorkino de finales de los '60: el Max's Kansas City.

Fundado por Mickey Ruskin en diciembre de 1965, en seguida se convirtió en el punto neurálgico de los artistas más vanguardistas de la ciudad, entre ellos Andy Warhol. Y hablar de Andy Warhol es hacerlo de uno de los grupos que lideró el escenario del Max's en esos tiempos: The Velvet Underground. Precisamente allí hicieron su último concierto con Lou Reed, el famoso The Velvet Underground: Live at Max's Kansas City. Por cierto, se comenta que este concierto fue el primer pirata en editarse bajo un sello discográfico, pero yo no lo sé, así que espero que los eruditos puedan sacarme de dudas. En fin, que la historia del Max's la podéis encontrar en la Wikipedia. A mi lo que me interesa es contaros las sensaciones que tuve estando delante del 213 de Park Avenue, o lo que es lo mismo, la Cuarta Avenida. Para seros sinceros me informé poco antes de ir, tan poco que ni siquiera sabía que el club ya no existía. Al principio no vi nada en ese nº 213, así que entramos en un hotel que hay al lado y preguntamos. El tío quiso ayudarnos pero no tenía información. Igual el nº estava equivocado... pero no. Así que volvimos delante y la sorpresa para mi y mis amigos fue encontrar una placa en honor al Max's. Es sólo una placa, sí, pero demuestra que allí hay un pedazo de la história de la música y de la cultura de la ciudad. Me hubiese gustado encontrar lo mismo en el 31 de Tottenham Court Road, en Londres, en el lugar donde estuvo el UFO Club. Pero eso es otra historia...

Allí y no en otro sitio Lou Reed había tocado por última vez con la Velvet Underground. Por esa puerta había entrado Andy Warhol y ahora nosotros estábamos contemplándola. Fue algo realmente emocionante pese al desencanto inicial que provocó la notícia de que el club ya no existía. Otra vez voy a informarme hasta hartarme. La placa que había rezaba lo siguiente:

--Max's Kansas City 1965-1974--

At this site Mickey Ruskin opened his famous restaurant, bar, music venue and hangout, wich Andy Warhol described as "the coming together of Pop Art and Pop Life somewhere between a Viennese coffe house, and artist's salon and an American Bohemia." A natural intersection of art and music, Robert Rauschenberg was a regular, the Velvet Underground Played, and punk was born from performances by The New York Dolls and The Ramones.

Max's Kansas City

Un lugar emotivo que visitar para un melómano, como decenas de otros clubes. Por desgracia hay poco tiempo para visitarlos todos, pero por suerte hay ganas de volver a la Gran Manzana para conocerla mejor, para saciar el mono del miticismo y, como no, para deleitarse con los excelentes Jack Daniel's que preparaba el amigo Bob. New York City is waiting...



jueves, 10 de enero de 2008

Mystic Siva | Mystic Siva (1970)

Aparco por unos momentos las Crónicas Californianas porque siento la terrible necesidad de hablar de un disco, un disco que me absorve hasta dejarme sin aliento. Empiezo el día y lo pongo en el iPod con la opción "repetir" activada, así no parará de sonar hasta que yo tenga bastante, hasta que mi mente esté saciada de psicodelia de la pura. Y por si no tenía bastante hoy mismo me ha llegado a casa la lujosa reedición en cd de tan preciada joya para los oidos. La verdad es que es un digipack con unas tapas duras de verdad. Da gusto abrirlo y poner el disco, y que la música y el arte de unos adolescentes fluya sin restricciones.

Estamos hablando de Mystic Siva, un grupo de Detroit que en 1970 editó uno de los discos más oscuros y buscados para los devoradores de psicodelia americana. Alucino imaginando a Marc Heckert (14 años) tocando su órgano con la inevitable influencia del primer disco de The Doors, a Art Thienel (15 años) marcando las pautas del desarrollo musical con su bajo, a Al Tozzi (15 años) punteando la guitarra de esa manera y dando forma a grandes solos psicodélicos con su guitarra y a Dave Mascarin (15 años) tocando la batería, cantando, escribiendo todas las canciones e ideando el diseño gráfico del disco.

No puedo entender como unos chicos de su edad consiguieron concebir una obra de tal magnitud, que empieza con la poderosa Keeper Of The Keys, un tema que ya nos traza por donde iran los tiros, con una fuerte base de órgano, bajo y batería, y con el potente solo de Tozzi que parece no tener fin. Y dura y dura... y me encanta... desearía que no terminara. Mientras otra guitarra se solapa por debajo creando unas interesantes texturas musicales. Y Mascarin... esa voz no parece la de un chico de 15 años. Y de la catársis psicodélica nos sumergimos en And When You Go, un tranquilo tema dominado por el organillo, una tranquila guitarra y la nostálgica voz de Mascarin. Tranquilo y relajante, recordando aquello que hicieron los dos antes de que ella se fuera. Y como si nada volvemos a la fiesta con Eyes Have Seen Me, cuyo poderoso y pegadizo riff ya forma parte de mi vida. Esta vez Mascarin canta con la ayuda de los coros en alguna frase y con la siempre presente base órgano-guitarra-bajo-percusión. Pero aquí Tozzi utiliza una guitarra más ácida, más acorde con los sonidos lisérgicos californianos. Mientras Mascarin recita cosas sobre ella la banda toca y toca... y grabaron todo el disco en un solo dia.

Tras finalizar de forma súbita el tema entramos en el mundo Doors con Come On Closer. Sin duda alguna Jim Morrison y los suyos están presentes en esta excelente composición de tintes blueseros que nos transporta a Venice Beach tres años antes, cuando Jim & Cia editaron su poderoso disco debut. Es en detalles como Come On Closer cuando queda patente la influencia de una gran banda. Por cierto, sublime final. Sunshine Is Too Long muestra una curiosa percusión y un hermoso ritmo por parte de la guitarra y el órgano. Tozzi se luce una vez más, pero ahora a menos volumen que las otras veces, con un solo marca de la casa. No sé yo pero ese ritmo con la guitarra me recuerda a Jimi Hendrix... Y llegamos a uno de los puntos álgidos del disco: Spinning A Spell, una lisérgica composición que adquiere más potencia conforme van pasando los minutos. Los Doors, otra vez los Doors... pero esta vez con la inclusión de un acurado solo de guitarra, que entra demoledor, como una hacha partiendo un trozo de madera. Un solo de heavy psychedelia, eso es. Grandioso tema para cerrar la primera cara del disco.

Y una vez le damos la vuelta al plástico nos encontramos con Supernatural Mind y su tétrico inicio, para luego desembocar en un mural sónico de lo más agradable. El órgano de Heckert no para, no para... Y Mascarin en el estribillo marca la pauta para que Tozzi entre avasallador, devastador y demoledor. Me pongo de rodillas ahora mismo para idolatrar lo que suena: psicodelia, psicodelia y más psicodelia. Sin duda uno de los mejores cortes del disco. Find Out Why es otro tranquilo y melancólico tema para tirarse en el sofá y recordar aquellos maravillosos años. Un poco de suavidad no viene nada mal, escuchando el desarrollo organístico, sobre todo para encarar Magic Luv, una auténtica bomba de relojería. Mascarin se sale, al igual que sus colegas. Se me estremece la piel cuando escucho el macabro estribillo, para dejar paso a unos ácidos y blueseros punteos de guitarra. Hipnótico y alucinante tema. Touch The Sky empieza con un agradable ritmo que deriva en otro solo de Tozzi, esta vez también a menos volumen, así que podemos apreciar el trabajo del resto de músicos con más claridad. Pero que queréis que os diga, a mi me mola cuando el tio graba alto. Y finaliza el disco con una de las composiciones más desarrolladas instrumentalmente: In A Room. La intro de la canción es acurada y realmente nos prepara para lo que va a venir después, un grito de Mascarin que deriva en algo parecido a un pato (quizás escuchó algo de Syd Barrett antes), para luego recitar y recitar con una potente base rítmica de trasfondo. A destacar el perpetuo órgano de Heckert en conjunción con la guitarra de Tozzi. Pero no nos olvidemos de Thienel y su bajo, que durante todo el disco arropa los dos instrumentos estrella. Y ahora aullidos... Syd Barrett está presente... who are you?! Tétrico final para un disco sublime.

Este es un trabajo ineludible para los amantes de la psicodelia americana y los aficionados a la música en general. Una autentica obra maestra que, de haber sido grabada en condiciones, sería más y más espectacular. Los propios Mystic Siva reconocen que la mezcla final no les terminó de contentar, ya que en el estudio donde grabaron el rock no era una de sus especialidades... No obstante les salió un disco redondo y que podéis descargar en el siguiente link, gentileza de ChrisGoesRocks

Mystic Siva | Mystic Siva (1970)

sábado, 5 de enero de 2008

Crónicas Californianas | Día 3

Más de un mes desde el último post. Las cosas a veces van así, trabajo, obligaciones y, al llegar a casa, ganas de descansar, escuchar música y relajarse. Y así pasando los días hemos llegado al nuevo año, un año que espero que sea favorable para todos vosotros en todos los aspectos. Para mi es un año de cambios importantes, de un asentamiento laboral definitivo, así como tiempo para vislumbrar un futuro con garantías y que me permita seguir haciendo todo lo que me gusta y deseo. Como por ejemplo seguir viajando por el mundo acompañado de buenos amigos mientras las notas siguen sonando...

El tercer día en California empezó temprano, ya que desde Bif Sur debíamos llegar a Los Angeles a una hora concreta, pues teníamos entradas para ver a los Lakers, uno de los equipos más míticos de la NBA. Así que entre niebla y más niebla poca cosa vimos de la escarpada costa, aunque algo sí que se intuía... En una de las paradas pudimos contemplar a focas viviendo en estado natural, mientras las olas del siempre alterado Pacífico golpeaban las rocas. Vale la pena pasarse un rato viendo las focas para contagiarse de su calma, y más en los tiempos de estrés en los que vivimos.

En estat natural...

Pero el camino debía continuar y, a fín de llegar a tiempo dejamos la Route 1 por la 101. No voy a nombrar todos los cochazos que vimos en la autopista para no hacerme pesado, pero sí que voy a decir que vimos algo realmente asombroso: un seat 600 tunning. Y está fotografiado. Si a alguien le interesa que me lo comente por mail, ya que prefiero poner una foto del espectacular Mustang que nos adelantó. Rancheras de ensueño, camiones personalizados, Harleys, Mustangs... Viajar por USA es distinto y punto. Y me estaría toda la vida viajando por esas carreteras, saboreando lo genuino, lo espectacular y lo exagerado. Y estoy seguro de que terminaría comprándome una ranchera en uno de esos espacios típicos de venta de segunda mano. Pero bueno, dejemos los sueños para otro rato que hemos llegado a L.A.

Los Angeles es algo realmente inabarcable. Imaginad las típicas rondas de Barcelona pero con seis carriles por banda. Y en seguida uno se da cuenta de que ha llegado a la meca del cine viendo los murales dibujados en las paredes, motivos de películas y de actores que ya forman parte de la historia del séptimo arte. El hotel se encuentra en pleno Hollywood, a un tiro de piedra de la famosa Capitol Records Tower, la primera torre de oficinas circular del mundo. Genial hotel de la cadena Best Western y que recomiendo desde estas líneas. Pero poco tiempo podíamos perder en el hotel porque nuestra visita al Staples Center estaba cercana, muy cercana, así que con toda la ilusión del mundo para ver un partido de los Lakers allí nos dirigimos.

Las sensaciones que tuve en los momentos previos a la entrada al Staples Center son similares a las previas de un partido del Barça en el Camp Nou. Me justifico: famílias acudiendo al estadio con las camisetas de los Lakers, niños merodeando por los alrededores con la ilusión de ver a sus ídolos, parejas,... todos haciendo tiempo antes de que las puertas abriesen. Y todas las escenas custodiadas por la mítica estatua de Magic Johnson, que se destaca por encima de todo por lo que representa: a uno de los mejores jugadores de la historia.

Magic... per sempre

Una vez dentro todos directos a la tienda a comprar y luego a buscar el asiento. Imponente. Así es el Staples Center por dentro, con capacidad para veinte mil personas. Después de comer algo en los múltiples puntos de venta empezó el espectáculo. Todos de pie para escuchar el himno de los EUA cantado por una chica y a presentar a los jugadores. Como no puede ser de otra manera la ovación de la noche fue para Kobe Bryant, que hizo 33 puntos sin despeinarse. El básquet que se practica en la NBA es otro mundo y quedó patente desde el primer momento. Los Lakers ganaron y todos felices para casa. Al igual que Jack Nicholson (miradlo en la foto, a pie de pista, con una chaqueta marrón y sus gafas de sol), asistente de lujo en todos y cada uno de los partidos. Fue curioso poder ver como el actor deja paso al forofo... Nosotros, por nuestra parte, nos fuimos con las sensaciones que uno puede tener después de asistir a uno de los espectáculos deportivos más grandes del mundo.

Lakers!

Y, como no podía ser de otra manera, la primera noche en L.A. terminó bañada en alcohol en un bar cerca del hotel. Siempre se agradece un poco de whiskey por la noche, así que brindamos por California, por L.A., por los Lakers, por sus animadoras, por Kobe Bryant y por la madre que nos parió.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Crónicas Californianas | Día 2

El segundo día en la ciudad de San Francisco amaneció más claro que el anterior. Nuestro cuerpo pedía más huevos y bacon así que volvimos a desayunar al Johnny Rockets del Fisherman's Warf. Nuestro siguiente destino, por accidente, fue la Coit Tower, que tiene un buen mirador para saborear la ciudad y la bahía desde otro punto de vista. Digo que fuimos por accidente porque nuestra intención inicial era ir al tramo de Lombard Street más famoso, el denominado the crookedest street in the world. Así que prescindiendo por unos momentos del GPS, que de seguirlo aún estaríamos dando vueltas por San Francisco, nos dirigimos a contemplar esas cinco famosas curvas, testimonio de lujo de películas como What's Up, Doc?, videojuegos como Grand Theft Auto: San Andreas, o series como Futurama. La verdad es que es curioso descender en auto por este sitio, a la vez que los taxis lo bajan derrapando.

Y sin más preámbulos nos dirigimos de nuevo al Golden Gate Bridge para admirarlo de día y darle la importancia que merece como icono de la ciudad que es. Con la luz del día el puente es distinto, más espectacular e imponente. Su color rojo contrasta a la perfección con el immaculado cielo azul con el que San Francisco nos obsequió. Yo hubiese preferido algunas nubes, a fin de tomar fotografías con los efectos que un cielo con nubes puede ofrecer. Pero bueno, que menos da una piedra y el puente tuvo un reportaje fotográfico ganado a pulso.

Aún con la imagen del coloso en nuestras mentes proseguimos nuestro viaje hasta llegar a la localidad de Santa Cruz, a fin de contemplar sus playas y poder decir "yo he estado en la meca del surf". Esa imagen de la playa con el parque de atracciones al lado es algo que sólo había visto en las películas. Ahora era real. Lo malo es que el parque, con su sinuosa montaña rusa, estaba cerrado, así que era el escenario perfecto para desarrollar un filme de terror. Unas cuantas compras y a la carretera, que ya oscurecía (eran las 17h).

Lo que sucedió después podríamos denominarlo como la bordeline night, ya que era una de las dos noches que no teníamos reserva de hotel. Así que con un huevo en cada mano nos plantamos en Carmel-By-The-Sea, un pueblo cuyo alcalde un día se llamo Eastwood, Clint Eastwood. Atrás dejamos la ciudad de Monterey y su famoso festival del '67. Carmel es un pueblo de etiqueta, y lo llamo así porque en la mayoría de bajos de las casas hay galerías de arte. Así que viendo tanta pintura lo que hicimos fue contemplar el cielo estrellado desde la oscuridad de su playa... una oscuridad donde los amantes en potencia aprovechan para consagrar su amor, o al menos eso me pareció ver... Así que viendo el panorama buscamos un motel por la zona pero los precios caros nos obligaron a aventurarnos por la carretera. Al final tuvimos suerte, no sin antes frustrarnos en varias ocasiones. Nos alojamos en Big Sur, concretamente en el Big Sur Lodge. Esas habitaciones caídas del cielo en ese parque natural de secuoyas eran realmente confortables. Así que sin cenar porque las pocas tiendas que había por la zona estaban ya cerradas, consultamos con la almoada el devenir de nuestro particular California Dreamin'. Y yo con el mono de Jack...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Crónicas Californianas | Día 1

Hace unos días pude realizar el que denomino el viaje de mi vida. Y, como no, con unos amigos a los que ya para siempre quedaré unido. Eso es lo que tiene ese pedazo de tierra del oeste de EUA, capacidad de anonadar al más impasible y de llevar al borde de la locura al más mitómano. California es playas, ciudades, naturaleza y el ir saltando de un lugar mítico a otro, sin importar el por qué de su condición de icono para muchos. Precisamente en su diversidad radica su belleza y en la capacidad que tenemos los mortales para saberla saborear y hacernosla nuestra. Mi vida, a partir de ahora, va ligada a lo que mis ojos vieron y a lo que mi persona experimentó allí. California es una cicatriz en mi vida, algo que me llena de orgullo.

Después de un largo viaje nuestros cuerpos llegaron a la tierra prometida. Al igual que aquél que antaño soñó con hacerse rico buscando oro, nosotros llegamos a la primera gran parada: San Francisco. Sólo con escribir este nombre se me pone la piel de gallina. Y más recordando ese momento en el que Scott McKenzie cantaba en el coche la canción que John Phillips, de The Mamas & The Papas dedicó a la ciudad... Realmente la mejor bienvenida que podíamos tener. Pero era tarde, el estómago apretaba y las piernas estaban cansadas, así que lo mejor era descansar para afrontar el día de mañana tal como merecía.

Los amaneceres en San Francisco están presididos por la niebla, túrbia como la que más y que ese día en particular no permitía ver a más de dos calles de distancia, las justas para llegar al Fisherman's Warf y desayunar en un establecimiento de la famosa cadena Johnny Rockets. Algo típicamente americano para empezar a deleitarnos con la ciudad. Después de dar un paseo por el muelle, fantasmagórico gracias a la niebla, nuestro destino fue Chinatown. Ahí sí empezaban a haber las calles empinadas que esperábamos... y chinos, muchos chinos. Y chinos ancianos, así que dejémos las leyendas urbanas a un lado. La impresión es estar en la mismísima China, donde los comercios se llevan todo el protagonismo. Las calles nos llevan, paseando, al centro financero, presidido por la calle Market y que nos lleva directo a la calle The Embarcadero. Aquí es donde Manel recuerda haber jugado al Grand Theft Auto y haber conducido por este lugar... Llegamos a la estación central de ferris y tenemos una primera visión del Bay Bridge, uno de los dos grandes puentes que presiden la ciudad. Es hermoso, pero es normal que carezca de interés si el otro puente es el Golden Gate Bridge.

Nos dirigimos al Pier 39, donde se encuentran las famosas focas que, por cierto, están todas amontonadas y expuestas como si se tratase de una atracción turística. Bueno, de hecho son una atracción turística... Pero lo que nos interesa aquí es la primera visión de la Isla de Alcatraz y del Golden Gate Bridge, en el contexto de tiendas, tiendas y más tiendas. Es un muelle dedicado al consumo, pero es agradable pasear por él mientras buscamos algún que otro souvenir. Y todo después de comer en el Hard Rock Cafe de San Francisco. ¿Adivináis el qué? Sí, sí, american burger. Así que tripa contentos nos dirigimos hacia Haight-Ashbury, la primera parada realmente mítica para el fanático que escribe estas líneas. Las casas victorianas sirven para que uno se dé cuenta de que está a punto de pisar uno de los lugares más importantes si hablamos en términos musicales. Allí nació el San Francisco Sound. Allí nació el movimiento hippie y allí estaba yo, contemplando la encrucijada de Haight St. con Ashbury St. Pero las sensaciones que allí tuve serán objeto de otro post. Ahora lo que toca es pedir disculpas al siempre atento Àlex, pues reconozco que me puse muy pesado para que la foto quedase bien, así que gracias. Pero es que era Haight-Ashbury... Àlex, lo que debe quedarte es que te elegí a ti para que me hicieras las fotos porque sabes que eres el único capacitado para hacerlo. Miqui le pone voluntad, sí, pero no nos engañemos... jeje.

Y sin tiempo para visitar la Amoeba ni la casa de los Grateful Dead, así como la de Jefferson Airplane y Janis Joplin, enfilamos las empinadas calles para visionar el Golden Gate Bridge de noche. Es realmente emocionante cruzarlo mientras se deja el Pacífico a los pies. Eso sí, yo pensaba que estaría más iluminado, pues es uno de los iconos de la ciudad. Por otro lado pienso que ya está bien como está, cumpliendo las nuevas normativas sobre la contaminación lumínica que empezarán a implementarse en breve. En todo caso contemplar el icono desde el otro lado de la bahía es algo bello. Y con él San Francisco iluminada.

Y siguiendo las consignas de nuestro cuerpo nos dejamos llevar, durante la noche, por las delicatesens del alcohol, con protagonismo de, como no, mi fiel amigo Jack.

martes, 16 de octubre de 2007

Random Songs | Entrega 5

Por fin tengo tiempo y ganas de volver. Con las vacaciones ya en mente mis días actuales pasan volando y no encontraba el momento de regresar a la blogosfera con nuevas cosas que ofrecer. Pero hoy ha sido distinto: tiempo y un ordenador con conexión a internet. Se ve que el vecino de arriba, por fin para su bien, ha decidido proteger la clave de acceso a su módem, privándonos de su excelente conexión que tantas horas de placer nos proporcionó. Por suerte las baterías del iPod no dependen de nadie más que de mi, y debo tenerlas bien cargadas para volver a cruzar el Atlántico con destino una costa del pacífico. The West Coast Experience está a punto de suceder, de inundar mis venas y mis pensamientos para siempre. Pero mientras dejemos que la cosa fluya a su manera, de forma totalmente aleatoria...

Blues On The Ceiling. Fred Neil. Una pequeña maravilla de poco más de dos minutos a cargo de uno de los cantautores más olvidados, junto a Tim Hardin, del pasado siglo XX. Dos guitarras contrapuestas y la voz de Neil hacen de esta pieza un tema agradable y enternecedor, ideal para esos ratos de soledad buscada que todos tenemos. Quiero estar solo sí, pero con este blues, con esta voz y con esta sinceridad. En 1965 esto sonaba en los tocadiscos de las gasolineras de carretera, dentro de un disco titulado Bleecker & MacDougal. En este mismo disco hay otro tema, titulado A Little Bit Of Rain, que es una auténtica gozada. Son las dos perlas de un excelente trabajo, al menos para mi gusto, que uno debería saborear con tranquilidad.

I Can Never Take Your Dreams Away. Peacepipe. Mi canción favorita del momento y mi fiel amigo me la ofrece. Ese inicio con el piano y la voz nos prepara para lo que va a venir, un mural sónico de rock progresivo procedente de la West Coast a cargo de un grupo al que el calificativo de desconocido se le queda corto. En 1970 surgía su disco homónimo que contenía este tema, melancólico a ratos, abrumador a otros pero siempre intenso y magistral. Tanto el piano como esa guitarra progresiva consiguen ponerme la piel de gallina. Pero por sobre de todo este disco merece un post especial, una reivindicación pública que haga entender a todos que es una obra maestra absoluta de cabo a rabo. Y esos redobles de batería... y ese final... buff, estoy en trance...

Hangin' Round. Lou Reed. Hace poco que este genio desempolvó en directo su obra maestra Berlin, objeto de de un genial post del amigo Red River. Pero antes de Berlin sacó su monumental Transformer, que contenía el tema que ahora mismo funde mis tímpanos. Rock made in Lou Reed en estado puro pero sin los lisérgicos momentos de su pasado en la Velvet, pues ahora es el glam lo marca directrices en la vida del genio de New York. Y en parte gracias a la mano de David Bowie. Y la verdad es que Hangin' Round suena a eso, a Bowie... Por cierto, corre por ahí una versión acústica del tema que es acojonante.


Since I Met Her. Mendelbaum. Más grupos de la West Coast. Y más calidad sobrehumana. Con toques en los coros que recuerdan a CSN&Y, este grupo de rock americano consigue fusionar las armonías vocales con una impecable base rítmica de bajo y batería. Y todo bajo el manto de la lisergia americana del momento y de San Francisco en particular, ciudad natal de este fantástico grupo musical. Tengo entendido que esta canción es sólo una demo, como las restantes que conforman un conjunto de grabaciones de estudio que se editaron junto a un concierto. Así que podemos tener esta gema de San Francisco en un doble cd. Espero que en la Amoeba de la ciudad de los hippies lo tengan, si no mi viaje puede quedarse sin justificación... uno debe aprobechar que el dólar está bajo, ¿no? Una última cosa: Si podéis haceros con las grabaciones de Mendelbaum. Para mi se han convertido ya en uno de los mejores grupos de la costa oeste que he escuchado, junto con Peacepipe.

Let Go. Elliott Murphy. Y de San Francisco pillamos el avión y hacemos un salto hasta New York City, ciudad natal de un genio oculto y que ahora reside en París. Elliott Murphy sabe transmitir lo que quiere mediente sus composiciones, geniales canciones que hablan sobre la vida, los hombres, las mujeres, las situaciones a los que hemos de enfrentarnos... Y en Just A Story From America, de 1976, encontramos esta excelenta composición llena de melancolía y sensibilidad. Un artista de cabo a rabo que de forma incomprensible no goza de una popularidad ya no digo notória, pero si al menos de decir "¿Elliott Murphy? Me suena..." De todos modos y, al fin y al cabo, él no necesita ser famoso para vivir bien, debe tener suficiente con que un tipo perdido en el mundo se estremezca con un tema suyo como ahora mismo estoy haciendo yo.