martes, 16 de octubre de 2007

Random Songs | Entrega 5

Por fin tengo tiempo y ganas de volver. Con las vacaciones ya en mente mis días actuales pasan volando y no encontraba el momento de regresar a la blogosfera con nuevas cosas que ofrecer. Pero hoy ha sido distinto: tiempo y un ordenador con conexión a internet. Se ve que el vecino de arriba, por fin para su bien, ha decidido proteger la clave de acceso a su módem, privándonos de su excelente conexión que tantas horas de placer nos proporcionó. Por suerte las baterías del iPod no dependen de nadie más que de mi, y debo tenerlas bien cargadas para volver a cruzar el Atlántico con destino una costa del pacífico. The West Coast Experience está a punto de suceder, de inundar mis venas y mis pensamientos para siempre. Pero mientras dejemos que la cosa fluya a su manera, de forma totalmente aleatoria...

Blues On The Ceiling. Fred Neil. Una pequeña maravilla de poco más de dos minutos a cargo de uno de los cantautores más olvidados, junto a Tim Hardin, del pasado siglo XX. Dos guitarras contrapuestas y la voz de Neil hacen de esta pieza un tema agradable y enternecedor, ideal para esos ratos de soledad buscada que todos tenemos. Quiero estar solo sí, pero con este blues, con esta voz y con esta sinceridad. En 1965 esto sonaba en los tocadiscos de las gasolineras de carretera, dentro de un disco titulado Bleecker & MacDougal. En este mismo disco hay otro tema, titulado A Little Bit Of Rain, que es una auténtica gozada. Son las dos perlas de un excelente trabajo, al menos para mi gusto, que uno debería saborear con tranquilidad.

I Can Never Take Your Dreams Away. Peacepipe. Mi canción favorita del momento y mi fiel amigo me la ofrece. Ese inicio con el piano y la voz nos prepara para lo que va a venir, un mural sónico de rock progresivo procedente de la West Coast a cargo de un grupo al que el calificativo de desconocido se le queda corto. En 1970 surgía su disco homónimo que contenía este tema, melancólico a ratos, abrumador a otros pero siempre intenso y magistral. Tanto el piano como esa guitarra progresiva consiguen ponerme la piel de gallina. Pero por sobre de todo este disco merece un post especial, una reivindicación pública que haga entender a todos que es una obra maestra absoluta de cabo a rabo. Y esos redobles de batería... y ese final... buff, estoy en trance...

Hangin' Round. Lou Reed. Hace poco que este genio desempolvó en directo su obra maestra Berlin, objeto de de un genial post del amigo Red River. Pero antes de Berlin sacó su monumental Transformer, que contenía el tema que ahora mismo funde mis tímpanos. Rock made in Lou Reed en estado puro pero sin los lisérgicos momentos de su pasado en la Velvet, pues ahora es el glam lo marca directrices en la vida del genio de New York. Y en parte gracias a la mano de David Bowie. Y la verdad es que Hangin' Round suena a eso, a Bowie... Por cierto, corre por ahí una versión acústica del tema que es acojonante.


Since I Met Her. Mendelbaum. Más grupos de la West Coast. Y más calidad sobrehumana. Con toques en los coros que recuerdan a CSN&Y, este grupo de rock americano consigue fusionar las armonías vocales con una impecable base rítmica de bajo y batería. Y todo bajo el manto de la lisergia americana del momento y de San Francisco en particular, ciudad natal de este fantástico grupo musical. Tengo entendido que esta canción es sólo una demo, como las restantes que conforman un conjunto de grabaciones de estudio que se editaron junto a un concierto. Así que podemos tener esta gema de San Francisco en un doble cd. Espero que en la Amoeba de la ciudad de los hippies lo tengan, si no mi viaje puede quedarse sin justificación... uno debe aprobechar que el dólar está bajo, ¿no? Una última cosa: Si podéis haceros con las grabaciones de Mendelbaum. Para mi se han convertido ya en uno de los mejores grupos de la costa oeste que he escuchado, junto con Peacepipe.

Let Go. Elliott Murphy. Y de San Francisco pillamos el avión y hacemos un salto hasta New York City, ciudad natal de un genio oculto y que ahora reside en París. Elliott Murphy sabe transmitir lo que quiere mediente sus composiciones, geniales canciones que hablan sobre la vida, los hombres, las mujeres, las situaciones a los que hemos de enfrentarnos... Y en Just A Story From America, de 1976, encontramos esta excelenta composición llena de melancolía y sensibilidad. Un artista de cabo a rabo que de forma incomprensible no goza de una popularidad ya no digo notória, pero si al menos de decir "¿Elliott Murphy? Me suena..." De todos modos y, al fin y al cabo, él no necesita ser famoso para vivir bien, debe tener suficiente con que un tipo perdido en el mundo se estremezca con un tema suyo como ahora mismo estoy haciendo yo.

martes, 18 de septiembre de 2007

Lugares Míticos | CBGB & OMFUG

Diciembre de 1973. Hilly Kristal abre el CBGB & OMFUG, cuyas siglas significan Country BlueGrass Blues & Other Music For Uplifting Gormandizers. El resto es historia: Ramones, Talking Heads, Television, Blondie, Johnny Thunders & The Heartbreakers, Patti Smith... todos ellos tuvieron su oportunidad gracias al club situado en el 315 de la calle Bowery, en el Lower East Side de Manhattan, en New York City.

Reconozco que visitar el CBGB, o lo que queda de él, era una de mis principales motivaciones para viajar a la ciudad de los rascacielos. La andadura del local terminó el 15 de octubre pasado, con un concierto de despedida a cargo de Patti Smith, uno de los grandes talentos surgidos de ese pequeño escenario. Pensé en ese día, en lo que significó para tanta gente, pero sobre todo en lo que significó para la historia de la música. El punk, propiamente dicho, nació detrás de esa persiana que ahora custodia lo que fue, probablemente, el club underground más importante del mundo en su época. En mi ejercicio de retrospección vi a los Ramones hacerse esa famosa foto junto a la farola de al lado, vi a Tom Verlain entrar con su guitarra, vi a Patti Smith convertirse en la musa punk del momento...

Los latidos se hacían cada vez más fuertes a medida que me acercaba a la calle Bowery. Venía, junto a mis amigos, de visitar Little Italy pero no conseguí ni un segundo quitarme de la mente lo que había de realmente importante para mi en esa zona: la meca del punk. Bajando por Broome St. empecé a notar que realmente estaba allí, de que no vivía en un sueño. Y cuando vi la señal de intersección de Broome St. con Bowery... Total, que mientras andaba por la calle del mitico establecimiento a fin de divisarlo intenté imaginar cómo sería eso a mediados de los '70. Ahora ya prácticamente no quedan locales undergrounds, pero sí algún que otro garito friky.

Allí estaba, sólo debía cruzar la calle. Lo vi. El CBGB estaba a un tiro de piedra. Por fin delante y a disfrutar del momento, aunque me dio un poco de pena el estado desolador en el que se encontraba. El mítico cartel ya no existe ni en pintura. Ni la tienda de al lado. Es triste que lo único que sobreviva sea precisamente la tienda, que ahora se ha trasladado a la calle St. Marks. EL CBGB es, hoy en día, una marca, un logotipo que vende camisetas y camisetas. Claro que yo y mis colegas fuimos a la nueva tienda y nos compramos recuerdos, y no niego que gracias a ello tengo objetos que me permiten remontarme antaño, cuando el club era el centro neurálgico del underground newyorkino de los '70, pero me entristece ver la realidad y darme cuenta de que ya no existe, de que pronto alguien alquilará o comprará el local del 315 de Bowery y montará una tienda de ropa de marca o una cafetería de moda.

Y por si fuera poco hace unos días Hilly Kristal nos dejaba, como Jimi Hendrix lo hizo hoy hace 37 años. El bueno de Kristal tenía en mente trasladar el local pieza a pieza a Las Vegas, cosa que al menos él ya no podrá hacer. Pero lo que uno puede hacer es pinchar ese sublime Marquee Moon, o ese primer disco de unos chicos de Queens, o el L.A.M.F, o el Horses,... Este es el legado que Kristal y su local nos dejaron, un puñado de grupos que cambiaron el rumbo de la música para siempre.

¡CBGB & OMFUG forever!

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Random Songs | Entrega 4

El verano termina, y con él la vuelta a los humos de la ciudad, a su estrés y a su ruido. Así que ¿qué mejor que recuperar viejas costumbres y poner el aleatorio de mi fiel amigo? Gracias a él los viajes en metro se convierten en placer y los paseos por la urbe en un conjunto de imágenes animadas al son de la música. Hoy precisamente el metro me ha pasado volando gracias a él y a una guía de San Francisco...

I Don't Wanna Walk Around With You. Ramones. De mi reciente visita a NYC tengo muchas sensaciones, pero con especial cariño conservo las producidas cuando estuve delate de lo que fue el CBGB, al que le debo un post especial. Pensé que por esa puerta habían entrado, entro otros, los Ramones para interpretar temas como el que nos ocupa, una sensacional carta de presentación para definir lo que es el punk newyorkino. Joey Ramone repitiendo una y otra vez el título de la canción es algo que me hipnotiza. I Don't Wanna Walk Around With You uuu! En apenas 1 minuto y 43 segundos el grupo bandera del punk consigue transmitir toda la energía que llevaba dentro. Todo un clásico de su primer disco, esa gran obra maestra aparecida en 1976.

Paradise By The Dashboard Light. Meat Loaf. De su aclamado Bat Out Of Hell de 1977 nos llega este poderoso tema. Un potente diálogo y unos apoteósicos coros son el anzuelo para que nos viciemos a él. Con una rotunda base rítmica en la que destaca el piano, el tema es un rock 'n' roll frenético y desenfadado, ideal para poner antes de un gran acontecimiento a fin de crear expectación. Es posible que en Estados Unidos alguien se lo ponga antes de ver un partido de baseball, haciendo honor al trozo donde un locutor del deporte de las bases da su punto de vista sobre ciertos aspectos de un partido... y luego vuelve el tema de forma brutal, con esa chica acompañada de una guitarra y un piano... Hace tiempo vi un vídeo de esta canción y cuando habla el locutor el pedazo de carne y la chica se funden en un beso made in Hollywood. Si es que es Meat Loaf, qué esperábais!

Travelin' Band. Creedence Clearwater Revival. Lección a cargo de esta legendaria banda sobre cómo hacer R&R de pura cepa. Brutal sección rítmica acompañando al gran Fogerty, cantando con más ímpetu que nunca. Y se agradece ver ahora a Fogerty cantar este tema 37 años después con la misma pasión. A destacar el principio, Seven thirty seven comin out of the sky. Oh! wont you take me down to memphis on a midnight ride, I wanna move! No encuentro manera de empezar una canción con más potencia vocal. Y ahora confesad, ¿cuántas veces os habéis puesto delante del espejo y habéis imaginado que soys vosotros/as los que cantáis esta canción? No no, yo tampoco lo he probado...

So Long, Marianne. Leonard Cohen. Estoy literalmente enganchado a la mágia de esta canción. Y por lo que he visto el random lo sabe y ahora mismo me estoy deleitando con ella. Se comenta que el gran maestro canadiense inmortaliza aquí los últimos momentos de su relación con Marianne Jensen. Gracias por dejarlo con ella, genio, así ahora puedo notar como se me estremece la piel cuando cantas Oh, you are really such a pretty one. I see you've gone and changed your name again. And just when I climbed this whole mountainside, to wash my eyelids in the rain! Grande entre grandes, así puedo comparar este corte del primer disco de Leonard Cohen con el resto de temas que lo componen. 40 años después y como si nada...

Cowgirl In The Sand. Neil Young & Crazy Horse. Catársis musical de 16 minutos grabada en el Fillmore East de New York en 1970. Gracias a que el Tito Neil ha decidido desempolvar sus jugosos archivos podemos gozar de esta versión del tema aparecido antes en el disco Everybody Knows This Is Nowhere. El jefe no tiene prisa para terminar la canción y eso se nota cuando uno cierra los ojos y se dedica a dejarse llevar por el poderío eléctrico de la banda. Y pensar que el Live At The Fillmore East (volúmen 2), junto con el Live At Massey Hall (volúmen 3), son un adelanto de lo que nos espera hace que me ponga a temblar pensando el anelado volúmen 1, una mega caja con ocho discos, dvds, un libro... Hello Cowgirl In The Sand!

viernes, 24 de agosto de 2007

Lugares Míticos | The Dakota & Strawberry Fields

New York es una ciudad con centenares de edificios con historia y con algún interés especial. Uno de ellos es el Dakota, situado en la intersección de la calle 72 con la Central Park West, justo al lado del mismo parque. Obra del arquitecto Henry J. Hardenbergh, es un edificio que mezcla los estilos gótico, renacentista y victoriano y fue terminado en octubre de 1884, cuando la zona donde se encuentra aún estaba poco poblada y se le denominaba "territorio Dakota", de ahí el nombre.

Pero remontémonos a un 8 de diciembre de 1980 por la mañana. John Lennon sale de su residencia, el Dakota, para ir al estudio de grabación de The Hit Factory cuando un fan se acerca y le pide que le firme un ejemplar de Double Fantasy. Minutos antes Lennon y Yoko Ono habían inmortalizado su relación en una famosa foto... Doce horas después, casi a las 12 de la noche, la pareja vuelve a su apartamento y cuando enfilan la entrada principal alguien grita ¡Hey John! Ese alguien era el mismo fan de la mañana, Marc David Chapman que, Guardián Entre el Centeno en mano, dispara cinco tiros a John Lennon, terminando así con su vida.

Si pisar esa entrada principal es algo especial, pensar que allí fue asesinado John Lennon es algo estremecedor. Allí murió el hombre y empezó el mito. Pero mi relación con el Dakota empezó cuando me detuve en el semáforo de la calle 71 y lo contemplé en todo su esplendor. Era una tarde de domingo en New York, el día en que los newyorkinos tienen fiesta y abarrotan el Central Park, así que había más actividad que un día cualquiera en esa zona. Sólo una luz roja me separaba de cumplir uno de mis sueños y, cuando estuve por fin delante, intenté recrear una vez más esa escena: Marc Chapman situado donde yo estaba y disparando a John Lennon, que ya se encontraba en el pasillo. No fue en ningún otro sitio: fue allí. Para mis adentros tarareé God, en recuerdo al icono beatle y me encaminé, junto con mis colegas, al homenaje perenne situado ya dentro de Central Park, justo al frente del emblemático edificio.

El Strawberry Fields Memorial es algo parecido a un jardín compuesto por diferentes plantas de diferentes lugares del mundo. Yoko Ono y John Lennon solían pasear por esa zona, así que la viuda decidió que ese era el lugar ideal para crear un sitio dedicado a la memoria del genio de Liverpool. En el camino encontramos un mosaico circular con la palabra Imagine en el centro y que se ha convertido ya en una de las imágenes clásicas de la ciudad de los rascacielos. La verdad es que el lugar es entrañable y bello, y la vista del Dakota desde la entrada al jardín es algo mágico.

Para llegar a estos lugares yo recomiendo un agradable paseo desde Times Square, enfilando la calle Broadway hacia el norte hasta llegar al Columbus Circle, donde se encuentra una estatua de Colón y un par de bonitos rascacielos. Una vez allí podemos visitar el Metropolitan Opera House, que queda al lado, y enfilar la Central Park West a la altura de la calle 65 hasta llegar al Dakota, situado en la calle 72. Ahora, escribiendo esto, recuerdo esos instantes de impaciencia para contemplar el edificio con todo su poder... han sido de los más emocionantes hasta el momento.

Suena: God - John Lennon

martes, 31 de julio de 2007

The Golden Dawn | Power Plant (1968)

Este disco demuestra que en Texas, a finales de los '60, no todo eran los 13th Floor Elevators. Ellos eran la punta de la lanza y los más influyentes en, por ejemplo, grupos como The Golden Dawn, lejendaria formación de la tierra de los vaqueros. Y más cuando según All Music George Kinney, alma de The Golden Dawn, tocó con Roky Erickson en un grupo antes de la formación de los Elevators. Así que gracias a los 13th Floor Elevators y su sublime primer disco podemos disfrutar de gemas ocultas como este Power Plant.

Y ¿qué se puede decir de este trabajo? Primero que por su calidad no se entiende que no sea un disco de referencia, como tantos otros geniales discos, de hecho. A mi me suena a una evolución del garage más primitivo hacia un sonido más nítido con geniales melodías, pero sin dejar de lado ese sonido rasgado y rudo que caracteriza al género. El hipnótico inicio de Evolution, con esas campanillas y su dinamismo, junto con el pegadizo estribillo, logran enganchar. Luego encontramos una canción lenta, This Way Please, donde la voz de Kinney se entremezcla con los coros y con esa guitarra ritmica. Un tema excelente, de los mejores del disco. ¿Y qué podemos esperar después de empezar con ímpetu y seguir con un poco de tranquilidad? Pues Starvation, cuyo riff inicial es ya un clásico en mis oídos. Mi canción favorita del disco, sin lugar a dudas, y con solo de guitarra incluido. I'll Be Around es el tema de la harmónica. A la clásica guitarra punteando con frenesí, a la base rítmica siempre constante y a la excelente voz de Kinney, aquí cantando con auténtica pasión, debemos añadirle este simple pero grande instrumento, que logra agrandar un, ya de por sí, excelente corte garagero. Seeing Is Believing es una amena pieza en la onda de las demás, con un bonito estribillo cantado a coro al que yo me uno en estos momentos...

Y empezamos la cara B con un riff que me recuerda a The Beatles. Pero en seguida queda patente que nos encontramos en Texas y que el garage es la estrella. My Time es un tema magnífico, donde la voz de Kinney perdura en el tiempo con el efecto eco en determinados momentos. Pero esa guitarra... sí sí, pedía paso y tiene su momento de gloria con un minisolo simple pero poderoso. Una canción para quitarse el sombrero. La base rítmica es la protagonista en el inicio de A Nice Surprise, que contrariando a su título no sorprende para nada porque sigue fiel al estilo del disco. Every Day sí sorprende, primero por su base rítmica y segundo por cómo Kinney se amolda para conformar la pieza más pop del disco, con acercamientos baladísticos en algunos momentos, pero no dejan de ser eso, acercamientos que luego derivan a la psicodélia más americana con guiños hindús... o hacia los Beatles, quien sabe. Tell Me Why es otra magnífica canción, donde los coros tienen una gran presencia, así como los efectos producidos por elementos extraños, que entran en el tema para dotarlo de una aureola casi mística. Y con Reaching Out To You llegamos al final, un final hermoso y que corta con lo que es el disco en su conjunto. Es un tema que no se parece en nada a lo que se ha escuchado en el resto de la grabación y, sin duda, suena a despedida con ese I go... I go...

Un grupo, un excelente álbum. Es una joya más de las muchas que nos dejó una época dorada. A opinión personal creo que escucharlo es una cita ineludible para cualquier amante de la música americana de finales de los '60. Extrañamente ignorado pero amablemente cuidado nos llega a los oídos para que lo disfrutemos y sepamos apreciar.

Descarga: The Golden Dawn - Power Plant (1968)

martes, 10 de julio de 2007

Crónicas NewYorkinas

New York es una de esas ciudades que siempre me había llamado la atención. Por fín pude visitarla junto a tres colegas más para impregnarnos de ese aire especial que dicen que tiene Manhattan, corazón de la ciudad, tantas veces inmortalizado en filmes, por ejemplo, de Woody Allen.

Día 1

La llegada a la ciudad de New York fue tal como esperábamos: cansada. Casi dos días sin dormir, ya sea por los nervios o porque en el avión es imposible, pasan factura, pero pasan a un segundo plano cuando las luces de Times Square inundan la escena. Sencillamente un lugar espectacular por la noche, lleno de carteles luminosos gigantes, propaganda de todo tipo y gente, gente y más gente. Precisamente en Times Square tuvimos el primer encontronazo con el tema de las propinas. Según parece debe dejarse entre el 18 y el 20% del total, cosa que no hicimos con esa camarera del Hard Rock Café que tan mal nos atendió. Le dejamos un 8% y nos fugamos literalmente del sitio, mientras uno de mis colegas veía la escena de indignación de la camarera al contar lo que le dejamos. Dejando a un lado esto cabe decir que el Hard Rock de New York es espectacular y que sus hamburguesas están de muerte.

No es una sorpresa quedar atrapado por la belleza nocturna de Broadway por la noche y nosotros no fuimos una excepción. Basta con decir que recorrimos cincuenta metros en una hora...

Jim Beam y a dormir.

Día 2

Sin duda alguna la jornada más intensa. Nos dirigimos a la Grand Central Terminal y contemplamos los edificios de sus alrededores. En plena calle 42 nos encontramos con la majestuosidad del Chrysler Building, que pedía fotos a gritos. Entramos en el hall, decorado con mármol y a buscar el metro a la Grand Central, vigilada por el edificio Met Life.La sala principal de la estación es realmente espectacular. Custodiada por numerosas banderas del país, se nota que es la arteria principal de la ciudad si hablamos de transporte público.

Después de algunos problemas de orientación en el Subway llegamos a Brooklin y atravesamos el famoso puente hasta Manhattan. La Zona Cero fue la siguiente parada. La verdad: impresiona. Impresiona el pensar que allí pasó lo que pasó en aquél fatídico 11 de septiembre del 2001. A través de los plásticos que cubren las verjas puede observarse la frenética actividad en el lugar que ocupaban las dos torres. El lugar volverá a florecer, sin duda, pero va a tardar, cual bosque después de un gran incendio.

Gracias a la merienda a base de hot dogs pudimos seguir hasta Wall Street, centro financiero de la ciudad (y de alguna parte más). El patriotismo nos quedó más claro aún en contemplar la bandera de los EUA gigante colgada en el edificio de la bolsa. Después de echar un vistazo al toro de la zona nos dirigimos a Batteri Park con la intención de visitar The Liberty, la Estatua de la Libertad. En ese parque se ha trasladado esa especie de escultura en forma de bola que estaba delante de las torres gemelas, y se ha encendido una llama perenne en memoria de todo lo que pasó.

Tras pasar unas medidas de seguridad dignas del más seguro aeropuerto y embarcar en el ferry hacia Liberty Island, el skyline nos deleitó con su increible perfil. No me cansé de fotografiarlo mientras a la izquierda la Estatua aparecía como icono, como símbolo y como buque insígnia de la ciudad. Vale la pena anclar en Liberty Island para contemplar de cerca esa imagen que tantas veces uno ha visto en todas partes pero nunca al natural. Y al natural gana, siendo más grande de lo que parece vista en fotografías. Mega sesión de fotos y hacia Ellis Island... o no, ya que por dos minutos perdimos el último ferry... así que nada, hasta Manhattan de nuevo, ducha, relax y Empire State por la noche.

El Empire State Building se encontraba al lado del hotel, así que aprobechando un momento de poca cola en la compra de entradas las adquirimos con la intención de ir más tarde, por la noche, y saltarnos la cola para comprarlas. La jugada nos salió redonda (las entradas tienen una validez de dos años), ya que cuando fuimos la cola para comprar daba casi la vuelta al rascacielos. Subimos casi a la velocidad del sonido con el primer ascensor hasta la planta 80. En un segundo subía unas ocho plantas. Luego subimos a pie hasta el piso 86 y nos deleitamos con las soberbias vistas nocturnas de la ciudad. Se escuchaba un runrun permanente... la ciudad hablaba...

Jim Beam y a dormir.

Día 3

Chinatown, Little Italy y el Soho fueron las zonas que visitamos por la mañana. En Chinatown compramos, como no, imitaciones de relojes. Y en Little Italy comimos... pasta. Nos dirigimos hacia la calle Bowery, zona ya underground de la ciudad, y nos encontramos, por fin, con el mítico club CBGB. O mejor dicho, con lo que queda de él después de que cerrase el pasado octubre. En él empezaron artistas como los Ramones, Patti Smith o Television. Menudas sensaciones tuvo un servidor estando ahí delante y pensando que por esa puerta habían entrado esos ídolos musicales.
El bar dedicado al té, promocionado por Moby, sirvió para que nuestras piernas descansasen un poquito y para que uno de mis colegas se hiciera la foto con la ex mujer de Moby, que se encarga del negocio. La verdad es que la chica no estaba nada mal... Dato curioso: Mike Myers se encontraba en el local, pero al ver la cámara de fotos se asustó y se escondió la cara con la mano.

Por la tarde fuimos de nuevo a Times Square y seguimos andando por la calle 42 hasta llegar al muelle desde el cual parten barcos turísticos. El nuestro no era precisamente tranquilo, ya que iba a toda pastilla y el tipo se pasaba el rato mojando al personal con sus múltiples armas, tales como metralletas o bazocas de agua.

Jim Beam y a dormir.

Día 4

Por la mañana fuimos al Harlem en una excursión que ya teníamos contratada. Visitamos un poco el barrio, estuvimos delante del teatro Apollo, en una casa de George Washington estratégicamente ubicada,pasamos por el lado del estadio de los Yankees, en el Bronx, y asistimos a una misa de gospel. La misa estuvo bien, pero no era lo que esperábamos, quizás porque la iglesia era pequeña o por lo que fuese. Pero yo me lo pasé bien, pues antes que nada soy amante de la música y el gospel me gusta. En todo caso es una experiencia muy recomendable.

Por la tarde fuimos al Central Park y de camino, en Times Square, nos encontramos con el famoso Naked Cowboy, haciendo las delicias de las féminas y tocándoles el culo en el momento de hacerse la foto con él. Todo un personaje, no hay duda de ello. Pasamos también por la Metropolitan Opera House de camino al proximo punto clave: el Dakota. Impresionante, tanto en el sentido arquitectónico como histórico. Allí mataron a John Lennon y recordarlo mientras uno mira el edificio es algo estremecedor. Más alegre es, sin duda, la zona del Strawberry Fields y el memorial circular a John, que reza la palabra "imagine" en el centro.

Descansar en el Central Park es grato, igual que en el Hyde Park londinense. Destaca el lago central con las vistas de los rascacielos al fondo, o la típica estampa newyorkina: gente realizando actividades en el parque en contraposición a la magnitud de las construcciones urbanas. La obligada visita al Museo de Historia Natural empezó bien, ya que la entrada era gratis al tratarse de domingo. Expone multitud de animales disecados y de dinosaurios, así como de objetos relacionados con la historia de las civilizaciones. La verdad es que tuvimos poco tiempo para visitarlo, pues nos echaron literalmente a las 18.30h. Hasta la hora de cenar estuvimos disfrutando del parque y del ambiente, ya que domingo era el día ideal debido a que los newyorkinos hacen fiesta y muchos deciden pasar el día en el pulmón de la ciudad.

Jim Beam y a dormir.

Día 5


Paseo por la Quina Avenida, empezando por la Biblioteca Pública de New York y siguiendo por el Rockefeller Center, la catedral de St. Patricks, el Atlas y las múltiples y lujosas tiendas que acaparan la avenida más famosa del mundo. Como no, entramos en Tiffany & Co., una de las joyeras más caras del mundo. Volvimos tras nuestros pasos cuando llegamos al Central Park y enfilamos la calle 42 hacia el Este, con destino la sede central de la ONU. Frente a ella la Trump World Tower, el edificio 100% residencial más alto del mundo.

Taxi y al Carnegie Hall, el auditorio más importante de la ciudad y puede que de Estados Unidos. Recorrimos parte de la Sexta Avenida, la de las Américas, y nos encontramos con el Radio City Music Hall, ubicado en el Rockefeller Center, que tiene cerca de seis mil localidades. Y de lugar mítico a lugar mítico: el Flatiron Building, para luego terminar donde un día estuvo el Max's Kansas City, mítico club de la ciudad y segunda casa de Andy Warhol y la Velvet Underground. Momentos de euforia para un servidor, sin duda. ¿Y qué mejor manera de terminar el día que tomando un refresco en el Nevada Smith's?

Jim Beam (foto con el dueño del bar dentro de la barra) y a dormir.

Día 6

Nos relajamos paseando por los alrededores del hotel y visitando el Madison Square Garden, que quedaba al lado. Es un lugar mítico, sin duda, pero yo pensé que era más grande y eso me decepcionó un poco, pero vamos, que la visita guiada que hicimos estuvo muy bien y sirvió para pisar esas memorables gradas, que tantas veces han hecho vibrar tanto a los amantes del deporte como de la música. Y hablando de música, irse de New York sin un souvenir del CBGB es un sacrilegio, así que nos dirigimos a la tienda oficial para dejar nuestra condición de herejes.

Jim Beam y a dormir.

Día 7

El día de la despedida de la ciudad fue tranquilo, pues nos pasaban a buscar a las 14.30h para ir al aeropuerto. Paseamos por los alrededores del hotel y fuimos al bar que cada noche vio nuestros cuerpos ingerir cantidades ofensivas de whiskey. Mis colegas siguieron con la tradición, pero yo preferí ahondar en esa stout que es la Murphi's. La camarera, en ver la foto con el jefe del local, conectó en seguida con nosotros y, como no, nos hicimos una foto dentro de la barra con ella. Eran nuestros últimos momentos en la ciudad que nunca duerme y los vivimos intensamente.

Ha sido un gran viaje y una mejor experiencia junto a mis colegas. Recomiendo ir a New York al menos una vez en la vida. Todo allí es grande, lleno de taxis, y con gente amable acostumbrada a tratar con el turista. Espero que esta larga crónica no haya sido pesada. Sólo queda decir: ¡New York! ¡New York!



lunes, 4 de junio de 2007

Lugares míticos | Abbey Road





The Beatles están de moda. Es que 40 años son 40 años. El Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band está de aniversario y desde aquí le deseo 40 años más (y cuantos más mejor) de plenitud. Pero este no es un artículo sobre el disco, de eso se encargaron con maestría mis colegas de Blogin' in the Wind. Esto es un homenaje a su madre, a la madre que lo parió, así como a muchos otros hijos míticos que me han hecho disfrutar durante muchos momentos: los estudios de Abbey Road.

Estar delante de la puerta principal y pensar que por ella han entrado grandes nombres de la música me dejó mudo. Con sólo imaginar en The Beatles y Pink Floyd grabando allí conseguí teletransportarme en el tiempo. Y nombrar Pink Floyd y Abbey Road a la par hace ineludible pensar en The Dark Side Of The Moon, uno de mis discos favoritos, una de las obras maestras que salíó de allí.



Creados en 1931 por la EMI, los estudios están situados en el distrito de St. John Wood, en Londres. Para llegar basta con bajar en la parada de metro St. John Wood. Es una zona tranquila, residencial, pero acostumbrada a los típicos visitantes que se hacen la foto de rigor en el paso de zebra, memorable por la portada del disco Abbey Road de The Beatles. Nosotros no fuimos una excepción y nos la hicimos, incluso uno se descalzó para emular al bueno de Paul. Por cierto, ¿está muerto? El debate se lo dejo para número 9 y su fantástico artículo al respecto.



Memorabilia de The Beatles en mano dejamos el lugar, aún pensando en lo que vivimos la noche anterior en el Hyde Park. Fue un binomio increible, ya que visitar Abbey Road con las sensaciones posteriores al Live 8 es algo que creo que nunca más volveré a sentir. Por cierto, este año los estudios verán como otro de sus hijos cumple también 40 años: The Pipper At The Gates Of Dawn de unos primerizos Pink Floyd con Syd Barrett como líder. Pero eso será en agosto, ahora soplemos las velas del Sgt. Pepper.

Suena: Lovely Rita - The Beatles